Christian Drosten es uno de los mayores expertos en coronavirus de Alemania. Es asesor de la canciller Angela Merkel y trabaja como director del Instituto de Virología del Hospital Charité de Berlín. De hecho, muchos le consideran como uno de los principales responsables de la estrategia alemana contra la pandemia del COVID-19. 

Drosten fue uno de los primeros virólogos que advirtió en el país de la posible virulencia del coronavirus al ver las imágenes iniciales de pacientes en China e Italia. “A mediados de enero decidí emplear la mayor parte de mi tiempo y de mi grupo en desarrollar un test de diagnóstico (…) para que nadie pudiera acusarme de no haber avisado a tiempo de que en nuestro país también podría morir gente”, explica en una entrevista concedida a XL Semanal en la que afirma que es uno de los principales motivos para que a mediados de febrero Alemania estuviera “en condiciones de hacer test de forma rutinaria”. 

El asesor de Merkel valora positivamente la situación actual del virus en el país, a pesar del rebrote que ya deja más de 1.500 casos en una de las mayores empresas cárnicas del país. “Nos encontramos en una situación realmente buena. Es posible que el virus nos deje en paz durante una temporada”, analiza. Sin embargo, da un aviso a nivel mundial muy preocupante. Drosten explica que “tenemos que abrir las escuelas aunque todavía no sepamos muy bien lo contagiosos que pueden ser los niños”.

Pero añade una advertencia preocupante: “Tenemos que ver con qué herramientas podemos contener un posible brote en su fase inicial, brote que le garantizo que se producirá”.

Preguntado por la posibilidad de que no se produzca esa segunda oleada del coronavirus de la que el asesor de Merkel parece tan seguro, Drosten explica que “la posibilidad de que no suframos esa oleada existe”, pero recuerda que este virus tiene una particularidad que le preocupa: los supercontagiadores. “Unas pocas personas contagian a muchas otras”. 

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