Entre el 16 y el 19 de julio se celebraba en la antigua Roma las fiestas de Isis. El primer día se conmemoraba que la estrella de los mares, Sirio o Stella Maris, representaba a la propia Isis en el firmamento, guiando a quien estaba en la mar navegando. Momento que también significó el buen tiempo para que los pescadores salieran a faenar en busca de pescado.

Hoy en día, podemos ver una imagen ceremonial exactamente igual a la que se hacía tanto en Egipto como en Roma. Y es que, la diosa Isis fue asimilada o transformada en el cristianismo como la Virgen del Carmen, cuya festividad se celebra en estos mismos días.Aunque también es posible que se le asimile con la virgen de piel oscura de Guadalupe.

El proceso es el mismo, en el que se alaba y elogia a la figura de la virgen, tirándole flores, intentando tocarla y llevarla hasta una barca. En ella es paseada desde la playa o puerto para que de su favor/bendición a los marineros que le acompañan, ya que va escoltada de varias barcas a su vez.

Las fiestas terminan el 19 de julio, donde ella es definida como la “Diosa verde”, “señora del pan”. Ella misma se define así: “Soy la madre de la inmensa naturaleza, la dueña de todos los elementos, el tronco que da origen a las generaciones, la suprema divinidad, la reina de los Manes, la primera entre los habitantes del cielo, la encarnación única del dioses y diosas; las luminosas bóvedas del cielo, los saludables vientos del mar, los silencios desolados de los infiernos, todo está a merced de mi voluntad; soy la divinidad única a quien venera el mundo entero bajo múltiples formas, variados ritos y los más diversos nombre: soy la reina Isis”

 
 
 
 
 
 

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