Augusto Pinochet y sus socios civíles sabían que para mantener el poder tenían que matener a los soldados contentos y la mejor forma de hacerlo era con un régimen de aportes en sueldos, pensiones y juguetes financiados con el 10 por ciento del cobre, principal exportación del país.

Esto creó un ejército millonario -con millonarios robos- de un país que ha gastado más en balas que en libros. Los aportes del estado al Ejército son tales que hoy la defensa del país tiene márgen para aportar millones a la recuperación.

El Grupo de Análisis de Defensa y Fuerzas Armadas (GADFA) propone que la Defensa Nacional ceda parte de sus recursos para apoyar con el financiamiento en la recuperación económica del país tras la pandemia del coronavirus.

El grupo sostiene que, para enfrentar los efectos de la pandemia del COVID-19, inicialmente se acordó un aporte fiscal de 12 mil millones de dólares para apoyar los ingresos familiares, la protección del empleo, a las pymes y los municipios. Al mismo tiempo –recuerdan– la Dirección de Presupuesto ha elaborado un plan de recorte de recursos para los diferentes ministerios, siendo el de Vivienda el mayor (US$610 millones), sin embargo, a Defensa se le reducirían solo US$ 76,5 millones, es decir, un 10,5% menos que lo que se recortó a Educación (US$85,5 millones).

“Considerando los actuales escenarios internacionales y regionales, así como la fortaleza de las actuales capacidades militares del país, el Grupo de Análisis de Defensa y Fuerzas Armadas (GADFA) aprecia que en estas circunstancias es posible y necesario incrementar su contribución al esfuerzo económico nacional, sin poner en riesgo nuestra Seguridad, dado que en caso de guerra exterior o de peligro de ella, el artículo 109 de la Constitución permitiría al Banco Central suplir su financiamiento”, sostienen en la declaración.

La reciente Ley N° 21.174, que estableció un nuevo mecanismo de financiamiento de las capacidades estratégicas de la Defensa, dispuso traspasar alrededor de US$2.600 millones al Fondo de Capacidades Estratégicas en los próximos cuatro años y US$950 millones, en los próximos dos años, al Fondo de Contingencia Estratégica, permitiendo una alternativa relevante de financiamiento.

En este contexto, proponen “que la Defensa Nacional aporte US$1.550 millones para el financiamiento de la recuperación de la salud y economía de Chile, obtenidos de la diferencia entre dichos US$2.600 millones y el mínimo de US$2.000 millones asignables en ese mismo período al Fondo de Capacidades Estratégicas, además de la totalidad del Fondo de Contingencia Estratégica de US$950 millones”.

¿Se meterán la mano al bolsillo?

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