Las recurrentes quejas del presidente Donald Trump sobre la cantidad de agua que necesita al ducharse para mantener su cabello “perfecto” llevaron al gobierno a proponer una flexibilización de las normas que regulan la presión del agua, con el propósito de aumentar la cantidad y la fuerza con que sale de los cabezales de las duchas.

Desde 1992, la ley federal ordena que los cabezales de ducha no viertan más de 2.5 galones de agua por minuto (9.5 litros). Como los nuevos accesorios de ducha salieron con múltiples boquillas, la administración de Obama definió restricciones para aplicarlas a la cantidad de agua que sale en total.

Pero para trump esto es un asunto personal: se ha quejado de que los accesorios del baño no funcionan a su gusto.

A mediados de julio, en el jardín sur de la Casa Blanca durante una reunión sobre desrregulaciones, Trump señaló: “Así que los cabezales de ducha… te duchas, el agua no sale. Quieres lavarte las manos, el agua no sale. Entonces, ¿qué haces? ¿Te quedas ahí más tiempo o te duchas más tiempo? Porque mi pelo… no sé tú, pero tiene que estar perfecto. Perfecto”.

En diciembre pasado, el presidente dijo que los reguladores ambientales estaban revisando los fregaderos, grifos e inodoros para cambiar las normas destinadas a conservar el agua y el combustible que la calienta.

“La gente está halando la cadena del inodoro 10 veces, 15 veces, en vez de una vez”, dijo entonces Trump en una reunión de líderes de pequeñas empresas en la Casa Blanca.

La propuesta de Trump, contenida en un documento del Departamento de Energía, permitiría que las duchas incluyeran múltiples cabezales, acercándose al estándar de 2.5 galones por minuto establecido por el Congreso en 1992.

El departamento de Energía también propuso estándares más sencillos para las lavadoras. La administración Trump dice que sus reducciones reglamentarias ahorran a los hogares estadounidenses un promedio de 3,100 dólares al año.

“Es una tontería”, dicen grupos de consumidores

Pero grupos de consumidores han criticado el plan de desrregulación ambiental planteado por el gobierno, diciendo que las reglas actuales ahorraron dinero a los consumidores al conservar el agua y el energía, refirió la agencia AP.

Con cuatro, cinco o más boquillas, “se podrían sacar 10, 15 galones por minuto del cabezal de la ducha, literalmente probablemente lavando el baño”, explicó Andrew deLaski, director ejecutivo del grupo de conservación de energía Appliance Standards Awareness Project.

DeLaski y funcionarios de Consumer Reports destacan que no ha habido protestas públicas por las regulaciones de la presión del agua ni necesidad de cambios. La base de datos del Departamento de Energía de 12,499 cabezales de ducha mostró que el 74% de ellos usan dos galones o menos de agua por minuto, lo que es un 20% menos que el estándar federal.

“Francamente es una tontería”, expresó deLaski. “El país se enfrenta a graves problemas. Tenemos una pandemia, una grave sequía de larga duración en gran parte de Occidente. Tenemos un cambio climático global. Las duchas no son uno de nuestros problemas”.

La portavoz del Departamento de Energía, Shaylyn Hynes, dijo que la definición de Obama para el 2013 sobre la cabeza de la ducha choca con lo que el Congreso pretendía y con las normas de la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos.

Si se adopta la norma, Hynes dijo que sería “permitir a los estadounidenses, no a los burócratas de Washington, elegir qué tipo de duchas tienen en sus hogares”.

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