En un acto breve en el Palacio de Gobierno, la presidenta boliviana Jeanine Áñez promulgó la ley que fija elecciones hasta el 18 de octubre. En su discurso de ocasión, afirmó que el acto implica “una segunda pacificación” del país que no ha podido gobernar.

Recordó que firmó dos veces una ley referida a las elecciones de este año, “la segunda pacificación” del país. “La clave de ambos es muy simple: es la voluntad del pueblo de convivir en paz y armonía”, señaló la mandataria.

La Ley de Postergación de Elecciones Generales 2020 fue sancionada este jueves con premura en la Asamblea Legislativa, cuyas autoridades consideraron que se trata de una norma que pretende aportar con un granito de arena a la solución de los conflictos en el país.

Sancionada la ley, la Central Obrera Boliviana (COB) y el Pacto de Unidad, que propician un bloqueo de carreteras desde el 3 de agosto contra la postergación de elecciones para el 18 de octubre dispuesta por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), consideraron que la ley, si consenso con los trabajadores en conflicto, es un acto de traición.

El secretario ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi, dijo que tanto la Asamblea Legislativa como el TSE no atendieron su propuesta de elecciones el 11 de octubre. “Ellos han cerrado (la ley) sin concertar, y eso se llama traición, esa traición va a juzgarla el pueblo”, afirmó minutos después de la sanción de ley.

Sancionada la ley, la jefa de bancada del Movimiento Al Socialismo (MAS), Betty Yañíquez, afirmó que está en manos del TSE resolver el conflicto con los movimientos sociales. “Hemos cumplido con nuestra responsabilidad” de sancionar la ley, dijo.

En alusión a las medidas de presión, Áñez consideró que promulgada la ley no hay razón para los bloqueos. “Los bolivianos, más allá de nuestras diferencias, preferimos la democracia a la dictadura, el diálogo al bloqueo”, señaló en el Palacio de Gobierno.

“Queremos la vida antes que la guerra, por eso queremos que pase el oxígeno”, insistió.

Y, por último, dijo que los bolivianos tienen “metas comunes, que ahora son la salud y la economía”.

La consolidación de las elecciones tropieza desde antes del 3 de mayo, la fecha inicial, debido a la declaratoria de la cuarentena debido a la irrupción del nuevo coronavirus. Sin consenso más que el interés del MAS, la Asamblea Legislativa, con la firma de su titular en ejercicio Eva Copa, promulgó la Ley 1297, que fijó un rango de fechas para los comicios hasta el 2 de agosto.

La norma, que no quiso firmarla Áñez, incluso fue denunciada ante el Tribunal Constitucional.

Más tarde, el TSE acordó con las fuerzas políticas, con respaldo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE) y la Iglesia Católica, el 6 de septiembre como fecha de la votación. La ley, 1304, fue sancionada por la Asamblea Legislativa y firmada apenas por Áñez, quien consideraba no prudente llevar elecciones en esa fecha debido a los picos de contagio de COVID-19.

Finalmente, por iniciativa propia y sin ningún consenso político, el TSE definió postergar las elecciones para el 18 de octubre, decisión que generó las protestas de la COB y el Pacto de Unidad que ahora sostienen un bloqueo de carreteras desde el 3 de agosto.

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