El gobierno de Jeanine Áñez debió suspender una compra de pruebas para el coronavirus después de que una empresa uruguaya denunciara el supuesto negociado en la adquisición, echando por tierra un negociazo para los administradores de la salud de Bolivia. 

Tras el escándalo de los respiradores que nunca llegaron al país y por los cuáles Bolivia pagó tres veces su precio, la ministra de Salud, Eidy Roca apareció en conferencia de prensa para tratar de hacer propia la denuncia de terceros sobre el sobreprecio en su cartera.

Se “ha tomado la decisión de suspender el proceso de contratación hasta realizar una nueva verificación y evaluación detallada de toda la documentación y las propuestas”, señaló Eidy Roca en conferencia de prensa.

Según una denuncia del presidente de la Cámara Uruguaya de Comercio en Bolivia, en la operación se habría favorecido a la empresa china Lasa Holdings para concretar una transacción equivalente a casi 7 millones de dólares, pese a que su competidora uruguaya ATGen ofertó un monto menor.

La ministra explicó que los antecedentes permiten observar que “ATGen no habría cumplido con uno de los requisitos básicos de la convocatoria referido a la Certificación Internacional, sea de la FDA estadounidense o de la Comunidad Europea”.

Este es el segundo caso sobre adjudicaciones irregulares de insumos médicos durante el período de la pandemia que enfrenta el gobierno boliviano.

“Vamos a determinar si efectivamente hubo alguna irregularidad o si la denuncia carece de fundamento, en cuyo caso, nos reservamos el derecho de iniciar un proceso centra la empresa denunciante hasta llegar a la verdad de los hechos”, remarcó la responsable de la salud en Bolivia.

Con una población de 11 millones de habitantes, la pandemia ha dejado en Bolivia cerca de 98.000 contagios y casi 4.000 fallecidos.