Stanislas, un rico soltero propietario de una galería de arte en París, es amigo y mecenas de Gilbert, un creador de obras de arte progresivo, que vive en un pequeño piso suburbano con José, un editor de televisión. En la noche de la inauguración de una exposición, Gilbert se va con una joven atractiva que es una crítica influyente.

José vuelve con Stanislas a su lujoso piso, donde le muestra una fotografía que había hecho de una mujer desnuda y en condiciones de esclavitud. Aunque ella se escandaliza y se va, el encanto de Stanislas y de su imagen pornográfica funciona en su mente hasta que un día le pregunta si puede participar en una sesión de fotos. Al encontrarse cada vez más excitada por la creciente tensión erótica de la sesión y por la sensualidad de la joven y guapa modelo, José enfurece a Stanislas al marcharse confuso. Sin embargo, los dos se reconcilian y José empieza a posar para él, pero ella quiere algo más que esta conexión artificial.

Gilbert, descontento con sus inexplicables ausencias, se va de viaje de negocios a Alemania, y José y Stanislas viajan juntos a una posada en Bretaña. Después de una noche juntos, Stanislas se lo piensa mejor y la abandona allí. Profundamente herido por este comportamiento, José se lo cuenta todo a Gilbert a su regreso. Se apresura a ir al piso de Stanislas, con la intención de matarlo, pero los dos llegan a una especie de reconciliación. Siguiendo en su propio coche, José dispara a un paso a nivel y es atropellado por un tren. Al salir del coma en el hospital, cree que Gilbert, que espera al lado de la cama, es Stanislas que viene a reclamarla.

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