Spoiler: Los camioneros son de derecha. 

En la medianoche del miércoles-jueves comenzó la huelga indefinida de camioneros agrupados en la CNTC (Confederación Nacional de Transporte de Carga Terrestre de chile) y Fedesur (Federación de Dueños de Camiones del Sur) y que abarca desde Valparaíso a Temuco, capital de la Araucanía. La medida busca acelerar la tramitación en el Congreso de 13 proyectos de ley, entre ellos la modernización de carabineros y policía de investigaciones, la ley de control de armas y la fiscalización de supuestos actos terroristas en la zona de Araucanía. Curiosamente, la mayoría de estas iniciativas fueron planteados por el propio gobierno.

La movilización ocurre justo al inicio de la campaña del plebiscito del 25 de octubre de 2020 donde se votará el cambio de la Constitución de 1980, elaborada por la Dictadura de Pinochet, uno de los logros más concretos de la movilización social iniciada el año pasado. Pero también coincide con un levantamiento y visibilización del conflicto mapuche, cuyas comunidades llevan décadas denuncian la violencia estatal y la destrucción del medio ambiente a través de monocultivos como el pino o eucaliptus junto con exigir la devolución de sus tierras.

El detonante fue la visita del ministro del interior Victor Pérez a Temuco, el 1 agosto. Fue su primer acto oficial tras asumir el cargo después del cambio de gabinete julio pasado, presionado a los alcaldes de cinco municipios de la zona para desalojar a comuneros mapuche que los tenían tomados pacíficamente. La violencia policial y el apoyo de civiles en pleno toque de queda por la covid-19 sólo lograron un apoyo ciudadano a la causa mapuche.

Sin embargo, para el vocero de la CNTC, Sergio Pérez este paro es “contra la delincuencia y el estado de indefensión” que se vive en el sur Chile, acusando veladamente a los mapuche a partir del caso de Montserrat, una niña de 9 años herida el sábado pasado en un ataque contra un camión que manejaban sus padres en la ruta que une Collipulli y Angol. Sin embargo, existe un largo historial de montajes y acciones destinadas a acusar a los comuneros en coordinación con la policía y el empresariado.

“MANIFESTACIÓN PACÍFICA”

No es casual que Pérez, alcalde designado por Pinochet en la ciudad de Los Angeles entre 1981 y 1987 y con importantes conexiones con la elite empresarial sureña, haya pedido hoy “cautela” a quienes critican a los camioneros, asegurando que esta es una “manifestación pacífica” y que “no es la violencia lo que ha primado”.

La realidad, sin embargo, contradice sus dichos, siendo una de las imágenes que más han llamado la atención la captada en la ruta 68, que conecta a Santiago con Valparaíso, donde un exaltado camionero amenaza a un colega: “Escúchame. Si tu seguís pa’ allá, vamos a pescar la camioneta y en patota te vamos a hacer mierda, ¿me escuchas?”.

Mientras el senador opositor Felipe Harboe (Partido por la Democracia) se pregunta según consigna el diario electrónico El Mostrador, “¿A qué hora el presidente Sebastián Piñera invoca la ley de Seguridad del Estado contra los convocantes del paro de camioneros?”, el diputado Gabriel Ascencio (DC) presentó una denuncia penal ante la Fiscalía Nacional ya que el corte de carreteras constituye delito, asegurando que el gobierno es “cómplice pasivo” de los camioneros.

Justamente, aunque estas acciones del gremio recuerdan a las ocurridas entre 1972 y 1973 donde lograron desestabilizar al gobierno de Salvador Allende (con financiamiento de la CIA), pero ahora ocurre en un gobierno de derecha que los apoya.