El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso acusó al Gobierno de Colombia de querer “callarlo”, en medio del proceso de extradición que ha emprendido Bogotá para que cumpla dos sentencias, pronunciadas el 20 de noviembre y el 31 de octubre de 2014, y confirmadas por la Corte Suprema de Justicia, por los crímenes que cometió durante el conflicto armado.

El excomandante de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, extrema derecha) publicó una carta que reflejaron este lunes los medios locales, en la que reitera la conexión que, según él, existió entre personas cercanas al expresidente Alvaro Uribe y los paramilitares.

En la misiva, dirigida al exministro y gestor de paz Álvaro Leyva Durán, Mancuso, de 56 años, se comprometió a seguir contando y complementando “la verdad” al resto del país, y en especial a las víctimas. 

“Desde cuando me desmovilicé no he dejado de cumplir mis compromisos y mi único deseo es seguir haciéndolo hasta culminar los procesos transicionales” de paz, afirmó el exparamilitar. 

Colombia no conoce la verdad, porque no hubo ni existe interés político de que esto ocurriera ni ocurra, se rasgan las vestiduras exigiendo verdad, pero hipócritamente se impide la reconstrucción de la misma, se instrumentaliza la justicia como forma de venganza“, manifestó. 

El antiguo líder de las Autodefensas Unidas de Colombia iba a ser enviado desde EE.UU. a Italia, pero se produjo un cambio de destino, debido a que el traslado al país europeo fue considerado “perjudicial” para los intereses de Washington.

Ahora, los abogados de Mancuso intentan evitar su extradición a Colombia. Y el exmiembro de las AUC asegura que está dispuesto a contar todo lo que sabe sobre las supuestas relaciones entre le Estado colombiano y el paramilitarismo. 

“Fui extraditado para callarme”, afirmó el ítalo colombiano en la carta. Y acusó que fue víctima de “torturas, amenazas y persecución judicial a través de montajes”

También apuntó por ello contra Francisco Santos, exvicepresidente y actual embajador Colombiano en EE.UU., el exsubdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), José Miguel Narváez, y el propio Uribe.  

Mancuso, quien fuera extraditado en 2008 a EE.UU. por una causa de narcotráfico, ha admitido su responsabilidad en 300 asesinatos como miembro de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia.

Iba a ser deportado a Italia antes del 4 de septiembre, donde quedaría en libertad y podría evadir reparar a sus víctimas. Pero en menos de 24 de horas ocurrió un cambio de destino, cuya situación fue calificada como “inconcebible” por sus letrados. Tras la decisión de EE.UU., que será  apelada por la defensa de Mancuso, las autoridades colombianas esperan que llegue al país suramericano para detenerlo.

 

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