El Museo d’Orsay es uno de los espacios culturales más importantes de París. Recibe alrededor de 3 millones de visitantes por año y en sus 80 salas de exposición pueden apreciarse unas 4000 obras, entre las que se encuentran El origen del Mundo, el cuadro de Gustave Courbet, obra de 1866 que escandalizó a su tiempo y que, incluso, estuvo en una bóveda hasta 1995. Bueno, si se lleva escote, esta obra como las de Van Gogh Almuerzo sobre la hierba, otra pieza que tuvo su escandalete, de Manet no se pueden apreciar.

Así lo denunció una visitante con una carta abierta en Twitter, donde asegura que no le permitieron el ingreso debido a su ropa y acusa al espacio de discriminación y sexismo.

"El Origen del mundo" de Courbet se encuentra el Museo d?orsay(AFP / SEBASTIEN BOZON)“El Origen del mundo” de Courbet se encuentra el Museo de Orsay

De acuerdo a la estudiante de literatura, cuyo nombre solo se dio como Jeanne, un funcionario se acercó y le dijo “las reglas son reglas” y le ordenó que se cubriera el escote de su vestido, de marca Shein de 17 euros, si quería que le permitieran entrar al museo.

“Al llegar a la entrada del museo, ni siquiera tuve tiempo de sacar mi boleto cuando la vista de mis pechos y mi vestido escotado sorprendió al agente a cargo de verificar las reservas”, escribió, acompañada por una foto de ella con el vestido. “Se fue, cantando ‘ah, no, eso no será posible, eso no es posible, eso no funcionará. A estas alturas no tenía idea de que mi escote se había convertido en la causa de todo este drama “, escribió.

Además, explica que preguntó que estaba sucediendo, cuál era la razón por la que no podía ingresar y nadie le respondía, solo miraban su escote: “Pregunté qué estaba pasando pero nadie respondió. Miran mis pechos … Realmente no entendí lo que estaba pasando”.

La carta se viralizó en redes sociales La carta se viralizó en redes sociales

“En ningún momento nadie dijo que mis senos fueran un problema”, agregó, escribiendo que la amiga con la que estaba vestía un top corto que mostraba su abdomen, y otros visitantes del museo parecían estar vestidos para el clima cálido. “Cálmese, señora. Las reglas son reglas”, le dijeron, sin explicarle a qué reglas se referían.

Nadie se animó a decirle la razón del conflicto, hasta que con un movimiento de cabeza le hicieron notar que eran sus pechos. “Eso”, dijeron, mientras miraban la zona de conflicto detenidamente. La invitaron a ponerse un abrigo y si bien al principio se negó, terminó aceptando la sugerencia para no arruinar el paseo. Así, finalmente, con la zona de conflicto tapada, se le permitió entrar.

“Tenía la impresión de que todos miraban mis senos, yo no era más que senos. No soy solo un cuerpo. Su doble estándar no debería ser un obstáculo para mi acceso a la cultura y el conocimiento”.

Cuando la publicación se volvió viral, el museo tuiteó que se había enterado del incidente diciendo que lo “lamentaban profundamente”. Incluso, un funcionario del espacio llamó a Jeanne para dar lo que ella llamó “una disculpa muy sincera”.

Jeanne, quien dijo que estaba satisfecha con la llamada telefónica, agregó que el breve tuit de disculpas no reconoció la naturaleza “sexista y discriminatoria” de lo sucedido.

Este no es el primer incidente del Museo de d’Orsay con respecto al cuerpo. En 2016, Deborah De Robertis, artista performática de Luxemburgo, realizó una presentación debajo de El origen del Mundo, en la que mostraba su sexo a los visitantes. La artista -conocida por sus actuaciones de desnudos en lugares públicos- fue arrestada tras la denuncia del espacio y permaneció en prisión por dos días.

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