La Fiscalía de Marsella abrió una investigación por dopaje dirigida a algunos de los corredores del equipo francés Arkéa-Samsic. El miércoles se llevó a cabo un registro y el lunes se efectuaron dos detenciones policiales. El equipo en la mira de las autoridades se mostró dispuesto a colaborar con la investigación. 

Concluida la carrera más importante de ciclismo mundial, que dejó como campeón al joven esloveno Tadej Pogacar, ahora los titulares se dirigen hacía las sospechas de dopaje que atrajeron a la sección de Salud Pública de la Fiscalía de Marsella a las cercanías del Arkéa-Samsic.

El fiscal del caso, Dominique Laurens, aseguró en un comunicado que la investigación tiene como objetivo “la administración y prescripción sin justificación médica de una sustancia o un método prohibido durante un evento deportivo” y estaba dirigida solo a una “pequeña parte del equipo”, cuyo nombre no mencionó públicamente.

Laurens también aseguró, según Reuters, que las dos personas bajo custodia eran cercanas al líder del equipo en cuestión. 

El Arkéa, sin embargo, aseguró en un pronunciamiento oficial que la pesquisa no apuntaba “directamente al equipo, ni a su personal” y confirmó que “la semana pasada se realizó un allanamiento en nuestro hotel (…) que afectaba solo a un número muy limitado de ciclistas, así como a su círculo cercano, no empleado por el equipo”.

El diario ‘L’equipe‘ señaló que “los hermanos Quintana, Nairo y Dayer fueron escuchados en audiencia pública este lunes 21 de septiembre en las instalaciones de la Oclaesp (Oficina Central para la lucha contra los ataques al medio ambiente y la salud pública)”.

El dilema del Arkéa 

Según medios franceses, que citaron a ‘L’equipe’ y a ‘Le Journal du Dimanche’ el 16 de septiembre, las habitaciones de los corredores colombianos Nairo Quintana, la de su hermano Dayer y la de Winner Anacona, fue registrada por gendarmes de la Oclaesp, operación que no habría contando con la supervisión de la Agencia Francesa Antidopaje. 

Las búsquedas llevaron al “descubrimiento de muchos productos de salud, incluidos medicamentos, en sus pertenencias personales y sobre todo un método que puede calificarse como dopaje”, dijo el fiscal Laurens.

Emmanuel Hubert, el manager del equipo, adjuntó en la declaración emitida por el grupo francés que: “Obviamente apoyamos a nuestros corredores, pero si resulta que al final de la investigación actual los elementos confirman la veracidad de las prácticas de dopaje, el equipo inmediatamente se desvinculará de tales actos y tomará sin esperar las medidas necesarias para acabar con los vínculos que podrían unirlos con métodos inaceptables y siempre opuestos”.

La Unión Ciclista Internacional (UCI) también se pronunció y aseguró que ha estado en contacto con la Oclaesp y que “apoya la acción de todas las partes involucradas y tomará las medidas apropiadas una vez que haya tomado nota de la información obtenida por las autoridades legales francesas”.

La brigada medioambiental, siempre con sus ojos puestos en el Tour

Esta no es la primera vez que la brigada medioambiental de la gendarmería francesa investiga a los equipos que participan en esta vuelta.

En 2017 abrieron una investigación para determinar si había motores en las bicicletas de algunos ciclistas pero la cerraron a principios de este año por falta de pruebas. El año pasado también centraron su atención en el equipo Deceuninck-Quick Step, pero la investigación también fue archivada. 

Ahora sus ojos están en el Arkéa. Sin embargo, sus pesquisas no han determinado nunca la comisión de delitos.

Nairo Quintana, que llegó al Tour con opciones de subir al podio por cuarta vez en su carrera, quedó rezagado de esa lucha tras sufrir tres caídas y acabó en el puesto 17 de la general.  

Opina que es gratis