En Bolivia hay quienes no logran romper su caja de resonancia y consideran que la aplastante victoria de Luis Arce en los comicios presidenciales es producto de un fraude, a pesar de que todo el proceso ha sido administrado por un gobierno diametralmente opuesto a su candidatura. 

No importa, para algunos no existe otro resultado aceptable que la victoria. Y como no pudieron con votos, ahora levantan el grito de fraude para deslegitimar unas elecciones en las que las condiciones eran más que adversas al Movimiento al Socialismo. 

Como si el dedo tapara el sol, van gritando que los robaron, desconociendo a su propio país, como si los votantes del MAS fueran ajenos a Bolivia y no mayoría en un país donde históricamente han sido relegados. Esa, precisamente, es la explicación de la victoria de Arce: representar a los que han estado marginados en un apartheid andino pese a ser mayoría.

Los “blancos” no aceptan su derrota. Alentados por medios de comunicación como El Deber, que actuaban como voceros del negacionismo, un grupito de personas se reunió en Santa Cruz, a los pies de la estatua de un Cristo, cuestionando al Tribunal Supremo Electoral (TSE) y los resultados parciales de las elecciones presidenciales del domingo de dos encuestadoras.

Desde allí pasearon su racismo con cantos imitados a las barras bravas del fútbol argentino ,gritando cosas como “Evo, Evo cabrón, la puta madre que te parió”, muy creativos ellos. Llamaron a un paro cívico hasta que las elecciones tengan un resultado que les guste. Pero allí, en ese departamento “blanco” y “rico”, el candidato del MAS estuvo a 8 puntos de su representante, el ultraderechista Luis Fernando Camacho. 

También fueron a protestar a las puertas del Tribunal Electoral Departamental. Que no se irán hasta que cambien el resultado. Que cómo así. Su protesta es como una huelga contra la noche, contra la lluvia.  

En tanto, en sus redes sociales y sin dar la cara como el “valiente” que se autodenominó, Camacho escribió: “Estamos viviendo momentos de incertidumbre generados por una muy mala administración del proceso electoral por parte del TSE. Advertimos que quitar el conteo rápido de votos era un error. Esa fue nuestra principal arma para detectar el fraude del 2019 y ahora no la tenemos”.

Y fue más lejos: “Pese a ello, en Creemos estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo en el control electoral para cuidar el voto de los bolivianos que confiaron en nosotros. Por último, quiero decirles que tienen mi palabra; no me iré a ningún lado, no dejaré a mi pueblo, a mi gente. Estaré siempre firme, defendiendo la agenda de los cabildos y a todos los que lucharon en los 21 días”.

Lo mismo pasó en Chuquisaca, donde el MAS ganó. Incluso, sucedió en Cochabamba, bastión del MAS y donde este partido sacó más del 60 por ciento. Pero no, para los “blancos” eso es un invento, un relato de otro país. 

RESPETAR RESULTADOS

En conferencia de prensa, Romero pidió a todos los actores políticos, sociales y regionales a respetar “los resultados de la elección 2020”, después de que este martes se registraran manifestaciones en los departamentos de Cochabamba y Santa Cruz.

La jornada electoral ha sido limpia, el cómputo es transparente. Por lo tanto, exhortamos a toda la ciudadanía, a todos los actores políticos, sociales y regionales, a aguardar con tranquilidad el cierre del cómputo, que se realiza con la máxima transparencia”, dijo el vocero del TSE. 

Este martes, decenas de personas se manifestaron en la ciudad de Cochabamba (departamento homónimo) en protesta por los resultados electorales. Con banderas de Bolivia, los inconformes protestaron en las inmediaciones del centro de cómputo del Tribunal Electoral Departamental (TED) para exigir la repetición de los comicios. 

Resultados verificables

Con el 81,76 % de las actas contabilizadas por el Órgano Electoral Plurinacional (OEP), en primer lugar se ubica el Movimiento al Socialismo (MAS), con 53,58 % del total de votos; le sigue Comunidad Ciudadana, con 29,59 %.

Respecto a ese conteo, Romero destacó que el órgano ha cumplido con su responsabilidad de llevar adelante un proceso electoral “con resultados verificables”. 

Pero aunque el Gobierno de facto, el opositor Carlos Mesa y la comunidad internacional han reconocido el virtual triunfo del masista Luis Arce, el candidato presidencial de Creemos, Luis Fernando Camacho, emitió un comunicado en el que aseguró que el país vive “momentos de incertidumbre” por la supuesta “mala administración” del TSE.

Camacho, quien fue uno de los impulsores del golpe de Estado contra Evo Morales en noviembre de 2019 y que contabiliza apenas el 14,73 % de los votos en la elección, criticó que el TSE cometiera el “error” de quitar el conteo rápido de votos durante los comicios. 

No obstante, previo a la jornada electoral, el vocero del TSE había informado que suspenderían el Sistema de Difusión de Resultados Preliminares (Direpre) después de realizar pruebas y concluir que no permitía “tener la seguridad de la difusión completa de los datos”. 

Un día después de la holgada victoria del MAS, mandatarios de América Latina, así como el titular de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, felicitaron a Arce y al virtual vicepresidente David Choquehuanca por su triunfo en los comicios. 

 

Opina que es gratis