La comedia boliviana dejó de ser divertida hace rato y en lo patético de un mal perdedor se esconde toda una estructura que no quiere dejar su poder: los seguidores de Luis Fernando Camacho, el político que grabó a su candidato a vicepresidente negociando aduanas y que recorrió el país hablando de Dios y del ministerio de la familia a pesar de sus tres divorcios, insisten en que Luis Arce no ganó las elecciones, aun cuando en las últimas horas haya sido por Mike Pompeo, secretario de Estado de Trump y por Emmanuel Macron, presidente de Francia.

“El pueblo de Bolivia decidió, de manera incontestable, llevarlo a las más altas funciones del Estado Plurinacional de Bolivia. Quiero expresar a usted, a nombre mío y del pueblo francés, las más calurosas felicitaciones y los votos más sinceros de éxito en el ejercicio de sus futuras responsabilidades”, dice una carta firmada por el mandatario francés.

Pero los camachistas prefieren su realidad y hoy iniciaron un “paro escalonado” para pedir una auditoria a las elecciones.

Según el diario El Deber, uno de los voceros oficiales de los negacionistas, la ciudad de Santa Cruz amanecerá con al menos 20 puntos de bloqueo en diferentes municipios, como parte del apoyo provincial al Comité Pro Santa Cruz.

“Lo que pedimos es que la gente no salga de sus casas a no ser que sea necesario. Es un paro para que nosotros tengamos conciencia y busquemos la democracia de nuestro país”, dijo el presidente de esta institución, Comité Cívico, Rómulo Calvo.

En contra corriente con esta entidad no democrática, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, ha felicitado este miércoles al recién elegido presidente de Bolivia, Luis Arce, con el que ha discutido las relaciones bilaterales entre ambos países en una llamada telefónica, incluyendo la posibilidad de una mayor cooperación económica, y la crisis sanitaria provocada por la COVID-19.

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