Ha sido un proyecto de investigación llevado a cabo entre los años 1992 y 2000 por el Estudio Prospectivo Europeo sobre Cáncer y Nutrición (EPIC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el que ha demostrado que existe una relación directa entre el consumo de refrescos y el riesgo de mortalidad total en diez países europeos.

Para poder elaborar este exhaustivo estudio, se han realizado cuestionarios de salud a más de 450 000 personas sanas donde se han incluido aspectos como el consumo de alcohol y tabaco, el índice de masa corporal, el nivel de actividad física y de estudios, el uso de la píldora anticonceptiva o de tratamientos hormonales para la menopausia, la ingesta calórica total y el consumo diario de frutas y verduras, café y carnes rojas procesadas. Asimismo, para obtener resultados con una mayor precisión y fiabilidad se ha clasificado el consumo diario total de refrescos en dos grupos: bebidas con edulcorantes artificiales y bebidas azucaradas, respectivamente.

Una vez analizados todos los resultados obtenidos, se ha observado que el consumo diario de refrescos azucarados o con edulcorantes artificiales (2 o más vasos al día) aumenta notablemente el riesgo de mortalidad total con respecto a un consumo más reducido (menos de 1 vaso al mes). Tras este primer análisis, se ha comprobado que el consumo frecuente de bebidas con edulcorantes artificiales está estrechamente relacionado con el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares como la cardiopatía isquémica, ya que suele generar intolerancia a la glucosa. Del mismo modo, se ha evidenciado que existe una relación entre el consumo excesivo de refrescos azucarados y el riesgo de muerte por enfermedades digestivas donde el alto nivel de azúcar en sangre puede alterar la función de la barrera intestinal provocando una infección intestinal o una baja sensibilidad a la insulina. Por último, se ha relacionado el consumo elevado de refrescos con el riesgo de muerte por cáncer colorrectal y con la probabilidad de padecer enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, aunque es necesario realizar nuevas investigaciones para obtener datos más concluyentes sobre esta hipótesis.

Estudios como éste deben de impulsar cambios dirigidos a concienciar a la población de estos hábitos de riesgo y al desarrollo normativo que favorezcan un menor consumo de los mismos.

Referencia del Articulo: Association between Soft Drink Consumption and Mortality in 10 European Countries JAMA Internal Medicine Septiembre 2019

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