Tras más de 19 horas de debate, la Cámara de Diputados de Argentina dio media sanción al proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo con 131 votos a favor y 117 votos en contra y 6 abstenciones. El expediente busca legalizar el aborto en todo el país a partir de la semana 14 de gestación.  Ahora pasará a discutirse en el Senado y se espera su tratamiento antes de fin de año.

El proyecto de aborto legal fue enviado por el Gobierno nacional y logró un dictamen favorable con 77 firmas a favor. La sesión especial comenzó con la presencia de 105 diputados presentes y 45 conectados de manera remota, de acuerdo a los protocolos implementados por la pandemia de coronavirus.

En las inmediaciones del Congreso, ciento de miles de personas a favor del aborto legal se congregaron desde la primera hora de la mañana. Separados por vallas, del lado de Entre Ríos, un grupo disminuido de “pro vida” dijeron presentes en contra de la Ley.

Los legisladores que acompañan la iniciativa llevaron pañuelos, vestimenta y barbijos de color verde, el identificado con la campaña a favor del aborto legal, seguro y gratuito. Al inicio del encuentro, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, resaltó que “no hay diputados antiderechos” y reclamó “no perder de vista ni el respeto ni la capacidad de escuchar a los otros” durante la jornada. Más de 170 legisladores tomaron la palabra para expresar sus argumentos.

Debate

Durante varias horas, los legisladores expusieron sus argumentos a favor y en contra del proyecto de aborto. Entre los argumentos a favor, el diputado radical Fabio Quetglas respaldó la iniciativa y consideró que obligar a parir es “similar a una práctica tortuosa”, al tiempo que señaló que “la legislación que prohíbe el aborto, no evita ninguno”. También a favor, pero con críticas al “oportunismo” del oficialismo en la presentación del proyecto, el referente del PRO Fernando Iglesias subrayó: “La absoluta mayoría de países a los que quiero que se parezca la Argentina tiene la interrupción voluntaria del embarazo”.

Del Frente de Todos, la riojana Hilda Aguirre advirtió que “hay mucha hipocresía” entre los médicos, ya que realizan abortos en el sector privado pero no en el público, y reclamó que no puede “hacerse la distraída con la realidad que atraviesan las mujeres pobres”, por lo que votará a favor del proyecto.

La diputada nacional y ex ministra de Salud, Graciela Ocaña, aseguró que el problema de los abortos es “una cuestión de salud pública” y que a las mujeres “hay que garantizarles el marco legal correspondiente” si desean abortar.  “Tenemos que luchar por nuestra propia decisión. Por decidir cuándo y cómo maternar. Este proyecto habla de salud pública. Habla de un derecho, del derecho de las mujeres a elegir”, afirmó Estela Hernández, del Frente de Todos.

Flavia Morales, del Frente de la Concordia, remarcó  que “nadie quiere abortar ni quitar una vida”, pero que votará a favor de la ley para “evitar que las mujeres mejoren su condición de vida”.

En contra del proyecto, el pampeano del PRO Martín Maquieyra cuestionó que “cada peso que se gaste en estos abortos es un robo para los pobres” y “es un robo para los que quieren vivir”. A su vez, la santafesina Vanesa Massetani apuntó al Ministerio de las Mujeres, Diversidad y Géneros, por poner al aborto como “prioridad” y enfatizó: “Ningún funcionario va a decirme lo que yo voy a hacer, fueron elegidos a dedo, a mí me eligió el pueblo”.

Por su parte, la cordobesa y radical María Soledad Carrizo, remarcó que “si la idea es que esta ley genere menos embarazos no deseados, nada de eso va a ocurrir” y manifestó que en 2018 votó en contra y lo volverá a hacer.

Tras debates y discusiones de por medio, la Cámara de Diputado dio la media sanción al proyecto. Ahora será debatido en Senadores en los próximos días. 

Opina que es gratis