Un equipo de científicos italianos ha descubierto por primera vez partículas de microplástico en la placenta humana. Si bien todavía se desconoce el efecto que este causa sobre la salud, su presencia en nuestro organismo “es motivo de gran preocupación”, señalan los autores del estudio publicado en la revista Environment International.

Los microplásticos que suelen medir menos de cinco milímetros, previamente se habían encontrado solo en océanos, suelos, peces y mamíferos. Ahora, un equipo de científicos italianos consiguió detectarlos en las placentas de cuatro de las seis mujeres que habían acordado donar estos órganos para su investigación.

“Debido al papel crucial que desempeña la placenta en el apoyo al desarrollo del feto y debido al hecho que actúa como interfaz entre este y el entorno externo, la presencia de partículas exógenas y potencialmente nocivas (plástico) es motivo de gran preocupación”, destacan los autores del estudio.

Durante su investigación, los científicos recolectaron la placenta con un método que aseguraba que no entrase en contacto con ningún utensilio o herramienta que contenga plástico. En los cuatro órganos, los investigadores hallaron 12 partículas, todas ellas con pigmentos distintivos. Tres pudieron ser identificadas como polipropileno coloreado: un tipo de plástico común que se usa en la producción de embalajes, bolsas de mano, alfombras, equipaje e interiores de coches, entre otras innumerables mercancías. 

Si bien los científicos no consiguieron identificar el tipo de plástico en otras nueve partículas, fueron capaces de reconocer su pigmento, que también forma parte de “revestimientos, pinturas y tintes hechos por humanos”.

De los 12 microplásticos hallados dentro de las placentas, cuatro se encontraron en el lado que interactúa con la madre, cinco en el lado fetal, y tres en las membranas corioamnióticas que rodean al feto. La mayor parte de estas partículas era de casi 10 micrómetros y la más pequeña alcanzaba tan solo cinco micrómetros. De hecho, un micrómetro es una unidad de medida que equivale a una millonésima de metro.

Los investigadores sugirieron que los microplásticos podrían haber llegado a la placenta a través del sistema respiratorio o del tracto gastrointestinal de las mujeres. Todavía no está claro el impacto que podrían tener o tienen sobre la salud, dado que el objetivo de este estudio era simplemente confirmar su  presencia en el organismo humano. Es necesario que se realicen más estudios para evaluar si su hallazgo en la placenta pueda desencadenar respuestas inmunológicas o conducir a que se liberen contaminantes tóxicos.

Hoy en día, la producción mundial de plástico es una industria enorme, que genera más de 320 millones de toneladas al año, según investigadores italianos. El 40% de este material se usa para fabricar envases que se eliminan casi inmediatamente después de la entrega del producto. 

Y es entonces cuando el plástico termina en el medio ambiente donde se degrada hasta convertirse en microplástico. El último es tan pequeño que es casi imposible recuperarlo una vez que entre en el mar. Hasta la fecha, sus partículas se han encontrado en los alimentos, en particular en los mariscos y también en el agua potable. Esto, a su vez, hace inevitable que acabe en el cuerpo humano.

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