El doctor James Hamblin de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, ha confesado a la BBC cómo se siente después de haber tomado la decisión de no ducharse.

“Perfectamente bien (…) Te acostumbras. Se siente normal”, expresó el hombre de 37 años, quien se desempeña como docente en Salud Pública.

“Pasamos dos años completos de nuestras vidas bañándonos. ¿Cuánto de ese tiempo (y dinero y agua) es un desperdicio?”, escribió Hamblin en artículo publicado en la revista estadounidense The Atlantic, en 2016.

En 2019 ha publicado otro artículo que tituló: You’re Showering Too Much (Te estás duchando demasiado).

El también especialista en medicina preventiva insiste en que las manos siempre deben lavarse con jabón, pero cree que existen otras partes del cuerpo en las que no se debería ser tan persistentes.

“Sé de muchas personas que se bañan muy poco. Sabía que era posible, pero quería intentarlo por mí mismo para ver cuál sería el efecto”.

En 2015, el doctor Hamblin tomó la decisión de dejar de tomar la ducha y desde entonces ha notado diferencias.

Asegura que el cuerpo se acostumbra cada vez más para que no huela tan mal cuando no se usa desodorante y jabón. “Y tu piel no se vuelve tan grasienta cuando dejas de usar jabones fuertes”, añade.

“Muchas personas usan champú para eliminar los aceites del cabello y después se aplican un acondicionador para colocar aceites sintéticos. Si logras romper ese círculo, tu cabello terminará viéndose de la manera que era cuando empezaste a usar esos productos”.

Sin embargo, el médico advierte que los cambios no se ven de la noche a la mañana. En su caso fue un proceso gradual. Detalló que usó menos jabón, champú y desodorante y a bañarse con menos frecuencia, algo que hacía todos los días.

“Hubo momentos en los que me quería duchar porque lo extrañaba, olía mal y sentía que tenía grasa. Pero eso empezó a pasarme cada vez menos”.

Dijo que a medida que usaba menos productos, empezó a necesitar “menos y menos”.

En 2016, Hamblin detalló en un artículo que el olor de los cuerpos se debe a bacterias que viven en la piel y se alimentan de las secreciones aceitosas del sudor y las glándulas sebáceas ubicadas en los folículos pilosos.

“Cuando te duchas agresivamente, destruyes los ecosistemas. Se repueblan rápidamente, pero las especies quedan desequilibradas y tienden a favorecer los tipos de microbios que producen olor”, explicó.

Recordó que al aplicar productos en la piel y cabello todos los días se estaría alterando el equilibrio que existe entre los aceites de la piel y las bacterias viven en ella, reseñó la BBC Mundo.

No obstante, advirtió que no hay que preocuparse porque llega el momento de un proceso de regulación. “Tu ecosistema llega a un estado estable y dejas de oler mal (…) No hueles como agua de rosas (…) Simplemente hueles como una persona”, describió.

Reconoció que a la fecha las poblaciones de microbios en su cuerpo no producen olores o el clásico hedor corporal.

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