Mario Desbordes renunció al ministerio de Defensa de Chile en medio de una crisis política sin precedentes que tiene a Sebastián Piñera como el presidente menos popular de la historia del país. 

La salida de Desbordes es un abandono en un barco que se hunde después de estar solo cuatro meses en su cargo y aumenta la presión para que Piñera haga un nuevo cambio de gabinete.

Sin embargo, lo más importante detrás de su escapada es la carrera presidencial: el ahora ex ministro quiere comenzar su campaña presidencial y apoyar a los candidatos de su partido, Renovación Nacional, en los desafíos que vienen, en el cargado año electoral que parte con los comicios municipales, de gobernadores y constituyentes el 11 de abril próximo.

Desde hace algunos años, Desbordes se ha disfrazado de outsider en la política, mostrando posturas poco populares entre sus jefes de la derecha chilena llegando incluso a apoyar la redacción de una nueva constitución para el país. 

Sin embargo, el derechista cuenta con un pasado verde olivo, la fuerza instrumental de la dictadura y sus herederos tras la caída de Pinochet.

Desbordes e graduó como subteniente de Orden y Seguridad de Carabineros en los estertores de la dictadura y trabajó como oficial policial en la ciudad de Talca. Es por esto que la casta de su partido lo ha aceptado como una ficha útil: ya sirvió como fuerza represiva y su giro popular le da un toque clasemediero que ellos no tienen.

Tras renunciar a la policía, Desbordes se unió a la  Gendarmería de Chile, la entidad encargada de la vigilancia y control de presos hasta el año 2000, donde comenzó a coquetear con la política.