Se veía venir: aunque la Unión Europea (UE) no va a reconocer a la recién instaurada Asamblea Nacional de Venezuela –por ser producto de un proceso electoral no transparente ni , la UE va a continuar hablando con todos los actores políticos del país. Y seguirá apoyando al “líder opositor” Juan Guaidó y a los miembros de la Asamblea Nacional, elegida en 2015, por ser ésta “la última libre expresión del pueblo venezolano”.

A pesar de la vaguedad de la terminología escogida, todo indica que Guaidó deja así de ser el “presidente interino” ante los ojos de la UE, que en su búsqueda de no cerrar puertas al diálogo, pone un pie en cada orilla.

Aunque para algunos, esta decisión de la UE deja a Venezuela en un limbo, el problema de las relaciones entre Europa y Venezuela fue haber reconocido por dos años a Juan Guaidó como presidente interino, cuando quien ocupaba la silla en Naciones Unidas y las embajadas venezolanas en todo el mundo era quien tiene capacidad real sobre el terreno.

Reconocer la realidad y a la vez resetear las relaciones con el país son, en su opinión, el fundamento de esta posición, acordada entre los gobiernos de los 27 países de la UE. Cabe recordar, que hace dos años, de los, en ese momento, 28 del club europeo, sólo dos -Italia y Chipre- no reconocieron a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.

¿No reconocimiento a cambio de elecciones regionales?

¿Es no seguir reconociendo a Guaidó el objeto de canje para lograr de Caracas los canales humanitarios y el apoyo a la sociedad civil? No. Hasta el momento, el viejo continente ha tenido una doble moral con Venezuela, pues a pesar de no reconocer a Maduro, han estado trabajando con su gobierno. 

En cualquier caso, desde la UE, se cifra la esperanza a la salida de la crisis en comicios legítimos, locales, presidenciales y legislativos. Desconociendo las elecciones recientes para el Parlamento.

Así las cosas, y aunque los asambleístas opositores se basen en la Constitución para prolongar su actividad como “Comisión Delegada” un año más, la realidad se impone y en la balanza se pone el endeble sustento jurídico para seguir reconociendo a un líder de una cámara que ya no tiene mandato. En un acto de equilibrismo, Bruselas reconoce el importante papel político del líder de la oposición, expresa su preocupación por la situación de violación de derechos cívicos que padece y deja abierta la puerta del diálogo. Y, por si acaso, recuerda que está dispuesta a “medidas selectivas adicionales”. 

En cualquier caso, según el portavoz de Exteriores de la Comisión Europea, el tema seguirá a discusión. No hay que olvidar que lo que decidan las capitales europeas dependerá también de lo que se mueva desde Washington tan pronto cambien los aires en la Casa Blanca.