A lo lejos de la Comuna 13 de Medellín se puede ver la famosa Escombrera, uno de los sitios donde están enterradas cientos de personas desaparecidas durante el auge del paramilitarismo en esa zona de la capital Antioqueña.

Aunque años después las heridas siguen abiertas, los habitantes de esta zona marginal han tratado de cambiar la cara de este lugar. Allí cerca de la escombrera empezó a funcionar hace poco tiempo el Ecoparque de la comuna 13, un lugar que no tiene más de un año y quiere que el ecoturismo de Medellín prospere y sea reconocido a nivel mundial.

James Zuluaga, empresario y defensor de los Derechos Humanos de la comuna 13 le contó a El Tiempo como surgió esta idea y los retos que ha tenido que enfrentar.

El Ecoparque surge con el fin de recuperar espacios donde tenían injerencia grupos armados del sector, más específicamente en el conocido como La Escombrera, catalogada como la fosa urbana común más grande del país. Un espacio relacionado con el miedo, el terror y el sufrimiento de quienes fueron desaparecidos forzosamente.

La idea, recoge el diario, nació a principio de 2019 y acabando ese mismo año llegaban al menos 1.500 personas diarias a visitar las instalaciones. Lo primero que hicieron fue recuperar piscinas naturales, construir cabañas y todo lo que necesitaba el proyecto para ser 100% verde.

Aunque la pandemia detuvo por un rato el proyecto, los gestores aprovecharon la difícil coyuntura para organizarse mejor y cuando llegó el aval de la Alcaldía para reactivar la economía, se adaptaron para recibir máximo 100 personas de lunes a viernes y 200 los fines de semana, con todos los protocolos de bioseguridad.

La idea de hacerlo cerca a la escombrera era darle una nueva imagen a un sector marcado por la violencia, pero según sus creadores esto les trajo algunos problemas, pues existe un estigma complicado que todavía pesa.

Estamos ubicados en la misma Escombrera, por lo que ha sido muy difícil quitarnos el estigma de violencia que tiene la zona. Llegar a promocionar de buena manera un espacio que fue conocido como un sitio tan violento ha sido bastante complejo y difícil, pero con esfuerzo y dedicación se puede lograr.

Además, dicen que han encontrado comentarios negativos de algunos operadores turísticos de la zona, que aseguran que esta iniciativa será mala para el negocio.

“Algunos guías tratan de no hacer visible este espacio porque piensan que perderán clientes, lo que es ilógico a mi parecer, no tiene sentido porque si entre todos nos apoyamos, es más probable que el turista haga una recompra. El visitante puede hacer el ‘graffitour’ y luego los guías lo pueden llevar hasta el Ecoparque para que se relajen y conozcan otra faceta del sector

El Tiempo describe que este predio hace parte de una finca privada, que donó una hectárea de las 180 que tiene para funcionar.

“Es un proyecto totalmente social, la mitad de los ingresos los utilizamos para comprar mercados, ropa e insumos para las personas más necesitadas de la comuna 13”, sostuvo Zuluaga a el diario.

“Además, con los dueños estamos pensando montar un mirador en la zona, que sería uno de los más grandes y completos de la ciudad”, aseveró el vocero del Ecoparque.

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