La policía de Estados Unidos volvió a quedar salpicada por un hecho de violencia racial en el que una niña afroamericana de nueve años que sufría una crisis nerviosa fue esposada y rociada con gas pimienta. El hecho ocurrió en la ciudad de Rochester, estado de Nueva York, y fue registrado en un video que inundó las redes sociales y desató una ola de indignación por los métodos utilizados por las fuerzas de seguridad del país. Lejos de pedir disculpas, la policía neoyorquina justificó su accionar alegando que la niña, cuya identidad no fue revelada, sufría una crisis mental y amenazaba con matar a su madre y suicidarse.

Las imágenes difundidas muestran el momento en que la niña ya esposada es ingresada en un patrullero acompañada por una oficial. Sin embargo, al no lograr tranquilizarla, la agente de policía le roció gas pimienta en la cara ante la inacción de otros seis policías. Los agentes que acudieron al lugar de los hechos el viernes por un reporte de “problemas familiares” reaccionaron esposando a la niña.

En los videos grabados por las cámaras corporales de los policías se oye a la niña gritar desesperadamente llamando a su padre mientras los agentes intentan retenerla. “Estás actuando como una niña”, la reprendió uno de los oficiales. “¡Soy una niña!”, le aclaró la menor entre lágrimas. Luego de unos minutos de forcejeo, comenzaron a amenazarla con el gas pimienta, lo que la puso aún más nerviosa.

“Es tu última oportunidad antes que te rocíe gas en los ojos”, le dijo una policía. Un colega intervino: “A este punto solo rocíale gas”. El hecho ocurrió el viernes pasado pero el video trascendió en las últimas horas. Desde entonces, lo que alegaron las autoridades policiales fue que debieron actuar así para garantizar la seguridad de la niña.

La alcaldesa de Rochester, la afroestadounidense Lovely Warren, condenó el uso de la fuerza contra menores de edad y prometió una investigación interna sobre las prácticas de los policías de la ciudad. “Tengo un niño de diez años. Es un niño, es un bebé. Como madre, este video no es algo que una quiera ver“, dijo el domingo durante una rueda de prensa.

Es la segunda vez en un año que policías de Rochester son acusados de reaccionar violentamente contra ciudadanos. En marzo murió Daniel Prude, quien había entrado en coma a raíz de su detención en esa ciudad. La policía le había puesto al afroamericano de 41 años una capucha de tela en la cabeza después de que escupiera a los agentes y afirmara que tenía coronavirus. Producto de la situación de asfixia, sufrió una crisis nerviosa en la calle y debió ser derivado a un hospital.

El mal manejo de la muerte de Prude llevó a a la alcaldesa Warren a despedir abruptamente al jefe de policía en septiembre pasado, y el departamento enfrentó acusaciones de encubrimiento después de que se revelara que los oficiales habían caracterizado la muerte del afroamericano como resultado de una sobredosis de drogas.

Las imágenes de la cámara corporal de los policías implicados se publicaron a seis meses de la muerte de Prude, solo después de que su familia demandara a la ciudad. Los funcionarios en el momento de la muerte intentaron en repetidas ocasiones ocultar los videos al público para evitar “consecuencias dañinas”, según documentos de la ciudad publicados el año pasado y revelados por New York Times.

El crimen de Prude fue el antecedente del asesinato por asfixia de George Floyd en Minneapolis, al que dos semanas después le siguió un caso similar en Kenosha, Wisconsin. Allí, la policía asesinó a Jacob Blake de siete balazos frente a sus tres hijos pequeños.