Un inesperado giro a la izquierda plena está dando Ecuador. Así se desprende del resultado de la jornada electoral, donde sorpresivamente el líder indígena Yaku Pérez se metió en el duelo por la presidencia, en segunda vuelta, con el candidato del correísmo, Andrés Arauz.

Cuando se daba por descontado que habría un balotaje entre este último, delfín de Correa y el aspirante de la derecha, Guillermo Lasso, según lo pronosticaron las encuestas y lo confirmaron los sondeos a pie de urna de dos empresas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) informó en su primer boletín que tras realizar un conteo rápido de las votaciones generales, la segunda vuelta sería entre Arauz y el líder indígena, también de izquierda, Pérez.

Arauz captó un 31,50% de los votos válidos, mientras Pérez se quedó con un 20,04%, de acuerdo con los datos divulgados por el CNE por radio y televisión. Sin embargo, muy cerca de Pérez se ubicó  el exbanquero de derecha Guillermo Lasso con un 19,97%.

La presidenta del CNE, Diana Atamaint, indicó que la proyección se basa en los resultados de un 90,4% de las 2.425 juntas receptoras del voto seleccionadas para el conteo rápido a cargo del organismo.

Tras el cierre de las votaciones, dos  encuestas a pie de urna, señalaban que Lasso y el correísta Arauz, se  darán cita nuevamente en las urnas el 11 de abril para determinar el ganador. Estas, realizadas por  Cedatos y Clima Social, indicaban que el joven economista, delfín de Correa, había obtenido entre 34,9% y 36,2% de los apoyos, mientras que el exbanquero, de 65 años, calzaba entre un 21% y 21,7% de los sufragios. Y, en tercer lugar ubicaba al también izquierdista y antiminero Pérez, con un respaldo de 16,7% a 18%.

Ante la afluencia de votantes y la dispersión del voto, ya que había 16 binomios que aspiraban a suceder al presidente Lenin Moreno, Arauz se apresuró a adjudicarse la victoria, menos dos horas después de cerrar los centros de votación, a las 4 de la tarde.  Y, al mismo tiempo, dijo que las cifras que daban los sondeos a boca de urna iban a ampliar  la diferencia a su favor.

“Triunfo contundente en todas las regiones de nuestro bello país. Nuestra victoria es de 2 a 1 frente al banquero. Felicitaciones al pueblo ecuatoriano por esta fiesta democrática. Esperaremos los resultados oficiales para salir a festejar”, escribió en Twitter Arauz.

Posteriormente trinó el expresidente Rafael Correa, exiliado en Bélgica: “¡Gracias Ecuador querido! La Revolución Ciudadana ha ganado en forma ABRUMADORA, pese a campaña sucia y a 4 años de brutal persecución e infamias. Ahora, a esperar el conteo oficial. Ojalá se pueda vencer en una sola vuelta, por el bien del país ¡Hasta la victoria siempre!”.

Pero ninguno de los dos tuvo la razón ya que no hubo presidente en la primera ronda y, la segunda prevista para el 11 de abril, será entre dos representantes de la izquierda con propuestas programáticas opuestas.

De cara a la segunda vuelta, la derecha que tenía como carta presidencial a Guillermo Lasso será clave.  Reúne a Creando Oportunidades (creo) y el Partido Social Cristiano. A ello hay que sumarle otras pequeñas formaciones o movimientos ciudadanos  que no quieren que  Correa retorne al poder en “cuerpo ajeno”. Y bajo esa óptica estaría más dispuesta a buscar acuerdos programáticos con el líder indígena y ambientalista Pérez, sin duda el ‘palo’ de la jornada electoral de este domingo.

Araúz tiene  35 años y hasta hace poco se presentaba como un “perfecto desconocido”. Pero detrás de él está la alargada sombra de Rafael Correa, quien le depositó su confianza para que la izquierda radical y nacionalista recupere el poder. Este joven ha sido director del Banco Central y fue ministro de Conocimiento y Talento Humano bajo el mandato de Correa (2007-2017).

“Les saluda el perfecto desconocido que conoce y ama al Ecuador y que hoy se compromete a sacar de la crisis sanitaria y económica a nuestro pueblo”, dijo por Twitter hace meses al postularse para el sillón presidencial.

Nació en Quito, está casado con Mariana Véliz, con quien tiene un hijo. Se autodefine como patriota, demócrata y progresista. Fiel al credo correísta, tilda de traidor al mandatario saliente, Lenín Moreno. Habla inglés, francés y ruso; toca piano y acordeón.

Su compañero en la carrera por la presidencia era el propio Correa, pero el exmandatario quedó inhabilitado para aspirar a la vicepresidencia por sus casos pendientes con la justicia, que lo condenó a ocho años de cárcel por corrupción. Entonces su fórmula la completó el periodista Carlos Rabascall.

Arauz se comprometió a allanar el camino para el regreso de Correa, quien se considera un “perseguido político”. El exgobernante está en Bélgica desde 2017 y estando allá ha logrado evitar a la justicia ecuatoriana que, según él, fue manipulada por Moreno. 

Si el economista gana las elecciones, espera que, bajo su mandato, los jueces revisen los casos abiertos contra Correa, aunque podría igualmente expedirle un indulto.  Una situación como la que recientemente ocurrió en Bolivia, donde el expresidente Evo Morales designó como candidato a Luis Arce, quién tras ganar la presidencia dejó sin piso los impedimentos judiciales que le impedían volver al país.

Por su parte Pérez, de 51 años, es abogado y  encarna al movimiento indígena que en octubre de 2019 se levantó contra Moreno, forzándole a dar marcha atrás en el alza de precios de combustibles.

Se define como “ecologista, de izquierda, comunitarista, profundamente respetuoso de los derechos humanos”.

Su férrea oposición a la minería disgustó al gobierno de Correa y por defender el acceso al agua estuvo cuatro veces detenido, por cargos de sedición y terrorismo,

Hijo de peones de hacienda, Pérez -actual prefecto (gobernador) de la provincia de Azuay – promete ser “el primer presidente hijo de un analfabeto”. Su madre Rosa solo cursó tres años de escuela.

Nació en Cuenca, capital de Azuay, y sus nombres originales eran Carlos Ranulfo. En 2017 se cambió legalmente y, en línea con su amor por la naturaleza, escogió Yaku Sacha, que en quichua significan “Agua de Monte”.

Toca el saxofón y acordeón. Es ateo y vegano, y practica yoga. Hizo campaña montado en una bicicleta de bambú. 

Es catedrático universitario y ha publicado siete libros publicados sobre temas indígenas y ambientales.  Enviudó hace ocho años, tiene dos hijas, y su actual pareja es la periodista francobrasileña Manuela Picq.