El Parlamento tiene pendiente la discusión de dos proyectos de ley que buscan hacer posible un nuevo retiro de un 10% de los fondos de las cuentas de ahorro individual. De aprobarse, se convertiría en el tercero en menos de un año.

Cuando los legisladores chilenos regresen en marzo de sus vacaciones de verano ya tendrán tarea: retomar la discusión de dos proyectos de ley que pretenden permitir a los ciudadanos retirar otra porción de sus ahorros pensionales.

Las iniciativas fueron presentadas por el Partido Regionalista Verde, de oposición, y por la diputada Pamela Jiles. Ambos sostienen el argumento de que con estos recursos se aliviará el bolsillo de aquellos afectados por la pandemia del Covid-19.

La discusión girará en torno a un nuevo retiro del 10% del ahorro, una idea que tuvo, de entrada, el rechazo gubernamental.

“A las personas más vulnerables no les quedan fondos en las cuentas y, desde ese punto de vista, es una política que creemos que es bastante regresiva, no enfocada en los más pobres”, aseveró el ministro de Hacienda, Rodrigo Cerda.

Tres millones de chilenos ya no tienen ahorros

Si el retiro anticipado tuviera la bendición legislativa –y luego la del presidente Sebastián Piñera–, se convertiría en el tercero en menos de un año.

El julio de 2020 se aprobó de forma inédita un primer retiro de un 10% de los fondos previsionales, una iniciativa que contó con una sanción presidencial a regañadientes.  

De esta medida se benefició un 94,4% de los 11 millones de afiliados al sistema, de acuerdo con la Superintendencia de Pensiones. En total, fueron retirados casi 20.000 millones de dólares.

El 3 de diciembre de 2020 fue aprobado un segundo retiro, luego de que el oficialismo lograra sacar adelante un proyecto casi idéntico al que había promovido la oposición. La diferencia era que gravaba con impuestos el retiro de fondos a partir de 1,5 millones de pesos (cerca de 2.000 dólares).

La viabilidad de un nuevo retiro ha generado debate

La Superintendencia de Pensiones dice que 2,9 millones de personas ya se quedaron sin fondos, pero hay quienes defienden su efectividad para la reactivación de la economía.

La contrapropuesta del Ejecutivo es acelerar un acuerdo parlamentario para reformar el muy criticado sistema de pensiones, ideado por José Piñera, uno de los hermanos del mandatario, e instaurado durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

El sistema de pensiones chileno fue pionero en establecer la capitalización individual del trabajador, con fondos gestionados por administradoras privadas que a su vez los invierten y generan jugosas ganancias, un modelo que replicaron otros países de la región.

La transición hacia un modelo con pensiones más altas fue una de las principales demandas de la ola de protestas que estallaron en octubre de 2019 y que dejaron una treintena de muertos y miles de heridos.

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