Y es que la realidad es incuestionable: organizaciones internacionales de derechos humanos han certificado la violación sistemática de los derechos de los chilenos durante el Estallido Social, llegando a los niveles de la Dictadura de Pinochet: torturas y asesinatos extrajudiciales incluidos, siendo el caso más relevante que estuvo tres semanas reventándole los ojos a los manifestantes, provocando un número de mutilaciones jamás visto en la historia del mundo.