Sebastián Piñera quiere jugar a lo simbólico y en ese afán se acaba de anotar un autogol con la absurda polémica por la estatua de Manuel Baquedano, centro de las protestas en contra de su gobierno.

Después de que los militares chilenos amenazaran al país calificando de “antichilenos” a los manifestantes, el empresario cedió a la presión y decidió sacar al general Baquedano, que durante su vida actuó como represor del pueblo mapuche.

En su lugar, el gobierno instaló una mole de acero que simboliza la represión.

Según consignó CNN Chile, se ubicaron 34 barrotes de acero con láminas de 5 miligramos de espesor, con un peso cercano a las 12 toneladas.

En tanto, la altura del muro de acero es cercana a los 3,5 metros, con lo cual podrá resistir los eventuales impactos de vehículos a 80 kilómetros por hora.

La instalación de este cerco se inició el pasado fin de semana tras el retiro de la estatua de Baquedano, ordenada por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) para su restauración, tras los numerosos daños sufridos en la últimas protestas registradas en el lugar, donde incluso fue incendiada.

De esta manera, el organismo recalcó que “junto con determinar el retiro temporal de la escultura a Baquedano para su restauración ante el riesgo de caída, se acordó realizar obras de diagnóstico, protección y refuerzo al pedestal o base de piedra del monumento y a la tumba del soldado desconocido”.

Cabe recordar que tan solo después de tres meses de represión policial en Chile hubo más de 2.000 heridos de bala y 158 querellas por violencia sexual.

Muralla en plaza Baquedano: tendrá tres metros de altura y será resistente  a golpes de alto impacto | En Cancha