La pensadora feminista y socialista más destacada del siglo pasado en Egipto, Nawal al Saadawi, falleció este domingo a los 89 años, después de una prolífica carrera como escritora y una incansable lucha por los derechos de la mujer, que la llevaron incluso a la cárcel y al exilio.

La prensa egipcia informó hoy de su muerte, tras una enfermedad que no ha sido precisada, en un hospital de la capital donde residía desde hace poco más de una década y donde había ofrecido cada vez más esporádicas conferencias y charlas.

Durante sus últimos años de vida siempre se mostraba en público sin maquillaje y sin teñir su pelo blanco para reivindicar el papel de la mujer en su forma natural, y hablaba sin tapujos criticando abiertamente tanto el sistema patriarcal como el capitalista.

Al Saadawi nació en 1931 en el seno de una acomodada familia en la pequeña localidad de Kafr Tahla, en el Delta del Nilo, donde empezó a desarrollar su pensamiento y escribió sus primeros textos feministas al ver la discriminación entre alumnos y alumnas en su colegio.

Escritora desde los 13 años

Según cuenta en su biografía, empezó a escribir con 13 años en un diario que guardaba debajo de su cama y desde entonces no abandonó la pluma. Ni su encarcelamiento en la década de los 80 ni su exilio forzado desde los 90 hasta principios del siglo XXI la hicieron desistir.

Graduada en Medicina en la década de 1950, Al Saadawi trabajó como médico en su pueblo, donde fue testigo del sufrimiento de las niñas por la tan extendida mutilación genital, por lo que gran parte de su carrera la dedicó a ayudar a víctimas de esta práctica en zonas rurales de Egipto. Se especializó en psiquiatría y llegó a ser directora general de este departamento en el Ministerio de Salud egipcio, desde donde fundó la revista “la Salud”.

Su primer libro, titulado La mujer y el sexo (1972), fue una de sus obras más controvertidas, en la que abordó el “miedo” de la sociedad hacia el cuerpo de las mujeres y el intento continuo de controlarlo bajo pretextos religiosos o políticos. Esa obra fue censurada en Egipto y Al Saadawi fue despedida de su trabajo y la Asociación de Cultura Sanitaria que fundó fue clausurada: “Todo ello por atreverme a escribir sobre las desgracias privadas y públicas, corporales e intelectuales de las mujeres”, según relata en uno de sus libros.

En 1981 fue encarcelada y acusada de “crímenes contra el Estado”, después de criticar el régimen del expresidente Anwar al Sadat y el sistema capitalista. Entre rejas escribió su novela más destacada; La caída del Imán, en la que denunciaba como los hombres utilizan la religión, la política y la moral para controlar a las mujeres. A día de hoy sigue prohibida en Egipto.Muchas de sus obras han sido traducidas a varios idiomas y adaptadas en películas u obras de teatro en Francia, Reino Unido, Holanda, Australia, Italia, Noruega o Senegal.

Al Saadawi tuvo que abandonar Egipto en los años 90 tras recibir amenazas de muerte de grupos islamistas y se instaló en Estados Unidos, donde impartió clases en universidades y creó la asignatura “Creatividad y Rebeldía”. Regresó a Egipto poco antes de que estallara la revolución que en 2011 derrocó al exdictador Hosni Mubarak y participó en las protestas prodemocracia, y en los últimos años se dedicó a seguir difundiendo su pensamiento.


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