La creatividad no se limita a las personas que practican una de las formas tradicionales de arte, e incluso en el caso de los artistas la creatividad no se limita al ejercicio de su arte. Cada uno de nosotros tiene un potencial creativo que queda oculto por la competitividad y la agresividad del éxito. Reconocer, explorar y desarrollar este potencial es la tarea de la escuela.

La creación, ya sea una pintura, una escultura, una sinfonía o una novela, implica no sólo el talento, la intuición, el poder de la imaginación y la aplicación, sino también la capacidad de dar forma a un material que podría ampliarse a otros ámbitos socialmente relevantes.

A la inversa, cuando consideramos la capacidad de organizar el material que se espera de un obrero, un ama de casa, un agricultor, un médico, un filósofo, un juez o un director de obra, nos encontramos con que su trabajo no agota en absoluto toda su capacidad creativa.

Mientras que el punto de vista aislado del especialista sitúa las artes y otros tipos de trabajo en franca oposición, en realidad es crucial que los problemas estructurales, formales y temáticos de los distintos procesos de trabajo se comparen constantemente entre sí.

La escuela no descarta al especialista ni adopta una postura antitecnológica. Sin embargo, rechaza la idea de que los expertos y los técnicos sean los únicos árbitros en sus respectivos campos. En un espíritu de creatividad democrática, sin retroceder a tópicos meramente defensivos o agresivos, descubriremos la razón inherente a las cosas.

En una nueva definición de la creatividad se superan los términos profesional y diletante, y se abandona la falacia del artista sin mundo y del no artista alienado.

Los fundadores de la escuela buscan el estímulo creativo de los extranjeros que trabajan aquí. Esto no quiere decir que sea un requisito previo que aprendamos de ellos o que ellos aprendan de nosotros. Sus tradiciones culturales y su modo de vida suscitan un intercambio de creatividad que debe ir más allá de la preocupación por las distintas formas de arte, para llegar a la comparación de las estructuras, las formulaciones y las expresiones verbales de los pilares materiales de la vida social: el derecho, la economía, la ciencia, la religión, para luego pasar a la investigación o exploración de la “creatividad de lo democrático”.

La creatividad de lo democrático se ve cada vez más desalentada por el progreso de la burocracia, unido a la agresiva proliferación de una cultura de masas internacional. La creatividad política se está reduciendo a la mera delegación de la decisión y el poder. La imposición de una dictadura cultural y económica internacional por parte de las cosechadoras en constante expansión conduce a una pérdida de articulación, aprendizaje y calidad de la expresión verbal.

En la sociedad de consumo, la creatividad, la imaginación y la inteligencia, al no estar articuladas, al impedírseles su expresión, se vuelven defectuosas, dañinas y perjudiciales -en contraste con una sociedad democrática- y encuentran salidas en la creatividad criminal corrompida. La criminalidad puede surgir del aburrimiento, de la creatividad inarticulada. Reducirse a los valores de consumo, ver el potencial democrático reducido a las elecciones ocasionales, también puede considerarse como un rechazo o una desestimación de la creatividad democrática.

La contaminación ambiental avanza en paralelo con una contaminación del mundo que llevamos dentro. La esperanza es denunciada como utópica o como ilusoria, y la esperanza desechada engendra violencia. En la escuela investigaremos las numerosas formas de violencia, que no se limitan en absoluto a las de las armas o la fuerza física.

Como foro de confrontación de opositores políticos o sociales, la escuela puede establecer un seminario permanente sobre el comportamiento social y su expresión articulada.

Los fundadores de la escuela parten del conocimiento de que, desde 1945, junto con la brutalidad del periodo de reconstrucción, los burdos privilegios otorgados por las reformas monetarias, la burda acumulación de posesiones y una educación que da lugar a una mentalidad de cuenta de gastos, muchas ideas e iniciativas se han visto prematuramente destrozadas. La actitud realista de los que sobreviven, la idea de que vivir puede ser el propósito de la existencia, ha sido denunciada como una falacia romántica. La doctrina de la sangre y el suelo de los nazis, que arrasó la tierra y derramó la sangre, ha perturbado nuestra relación con la tradición y el medio ambiente. Ahora, sin embargo, ya no se considera romántico, sino sumamente realista, luchar por cada árbol, cada parcela de tierra no urbanizada, cada arroyo aún no envenenado, cada centro urbano antiguo, y contra todo plan de reconstrucción irreflexivo. Y ya no se considera romántico hablar de la naturaleza. En la permanente competencia comercial y la actuación de los dos sistemas políticos alemanes que se han esforzado con éxito por el reconocimiento mundial, se han perdido los valores de la vida. Dado que la preocupación de la escuela son los valores de la vida, haremos hincapié en la conciencia de la solidaridad. La escuela se basa en el principio de la interacción, por lo que no se establece ninguna distinción institucional entre los profesores y los enseñados. La actividad de la escuela será accesible al público, y llevará a cabo su trabajo a la vista de todos. Su carácter abierto e internacional se verá constantemente reforzado por exposiciones y eventos acordes con el concepto de creatividad.

En un primer momento, los artistas podrían animar a los “no artistas” a descubrir o explorar su creatividad tratando de comunicar y explicar -de forma no didáctica- los elementos y la coordinación de su creatividad. Al mismo tiempo, trataríamos de averiguar por qué las leyes y disciplinas de las artes se oponen invariablemente de forma creativa a la ley y el orden establecidos.

El objetivo de la escuela no es desarrollar direcciones políticas y culturales, ni formar estilos, ni proporcionar prototipos industriales y comerciales. Su principal objetivo es el fomento, el descubrimiento y la promoción del potencial democrático, y la expresión de éste. En un mundo cada vez más manipulado por la publicidad, la propaganda política, el negocio de la cultura y la prensa, no es a los nombrados, sino a los sin nombre, a los que ofrecerá un foro.

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