En los últimos meses, varios países europeos de la OTAN han tomado medidas contra la presencia creciente de militares neonazis en sus ejércitos. En España, un informe de militares democráticos ha documentado la presencia de oficiales neonazis en el Ejército español, alguno de ellos con responsabilidades en infraestructuras de la OTAN.
Diversos ejércitos europeos han debido iniciar investigaciones y depurado la presencia de sectores neonazis dentro de sus ejércitos. Entre ellos Alemania, Francia y Bélgica.
En Alemania, el mes de mayo del pasado año, la Policía descubría en la propiedad de un oficial del Ejército diversos explosivos, armas, incluido un fusil de asalto y numerosas publicaciones nazis junto con recuerdos de la Alemania nazi. “Tenía un plan”, dijo Eva Högl, comisionada parlamentaria de las fuerzas armadas de Alemania. “Y él no es el único”. Ya en enero de ese año, el Servicio de Contrainteligencia Militar Alemán (MAD) anunció que 20 soldados de la tropa de élite eran sospechosos de ser extremistas de derecha, una proporción cinco veces mayor que en el Bundeswehr en su conjunto. Los servicios de inteligencia militares de Alemania investigaban en esas fechas a unos 550 militares como sospechosos de ser neonazis, tan solo en 2019 se registraron 360 nuevos casos, según revelaba el jefe de los servicios de inteligencia militares germanos a la prensa de su país.

“Los casos de extremistas de extrema derecha en el ejército y la policía, algunos acaparando armas y explosivos, se han multiplicado de forma alarmante. Los principales funcionarios de inteligencia y los altos mandos militares de la nación se están moviendo para enfrentar un problema que se ha vuelto demasiado peligroso para ignorarlo”, decía The New York Times el pasado julio.

Unos días antes la ministra de Defensa alemana anunciaba el desmantelamiento parcial de una de las unidades de élite del Ejército alemán (KSK), después de una serie de escándalos que revelaron que estaba infestada de miembros de ideología neonazi. Afirmó que se llevaba contabilizada la desaparición de unos 48.000 cartuchos de municiones y 62 kilogramos de explosivos en esa unidad.

Red neonazi en Francia

En Francia, el 19 de marzo el diario de investigación Mediapart destapaba una red neonazi de cincuenta soldados en el Ejército francés. El Ministerio francés de los Ejércitos [Defensa] reconocía que “los elementos planteados por la investigación de Mediapart son muy graves”.
Según Mediapart, los soldados se encuentran:

en los seis regimientos metropolitanos de la Legión Extranjera,

en el 3er regimiento de paracaidistas de infantería de marina (3er RPIMa),

el 35º regimiento de infantería (35º RI),

el 132º regimiento de cinotecnia de infantería (132º RIC).

“Cabe señalar que la mayoría de los casos identificados no son aislados. Algunos están en contacto con otros. Suelen aparecer juntos en las fotos de grupo”, afirma el diario.
Ya anteriormente, en julio de 2020 Mediapart reveló cómo una docena de soldados presumían en las redes sociales de su adhesión a la ideología neonazi.
Mediapart aclara que sus investigaciones se limitan solo a neonazis, no tiene en cuenta a otros militares que hacen gala de pertenecer a la extrema derecha. Otro elemento preocupante, aclara el diario, es que esa cantidad de soldados nazis se descubre solamente mediante una investigación periodística de pocos meses consultando redes sociales abiertas y accesibles a la población, una investigación estatal más exhaustiva seguro daría más resultados.
Los intentos de infiltración de militares neonazis en los ejércitos europeos han sido frecuentes. Ya en septiembre de 2006, la Policía belga desarticuló una red de militantes nazis que contaba con una quincena de militares en activo dispuestos a cometer atentados para desestabilizar las instituciones democráticas, según explicó la Policía belga. Las fuerzas de seguridad belgas encontraron en 18 viviendas y cinco instalaciones militares a lo largo del país, pistolas, detonadores de minas y todo tipo de explosivos.

Interpol advierte

En 2019, la Interpol advertía del plan de grupos de la ultraderecha europea de reclutar a miembros del ejército y la policía de la UE: “Para desarrollar sus capacidades físicas y habilidades de combate”, señalaba el informe, “los miembros de grupos extremistas de extrema derecha están intentando ganarse a miembros de los servicios militares y de seguridad para aprender su experiencia en el área de vigilancia y preparación para el combate”.
Pero si bien en los citados países de la OTAN se actúa cuando se detectan elementos neonazis dentro de sus ejércitos, no se puede decir lo mismo del caso de España. Eurodiputados de la Subcomisión de Seguridad y Defensa del Parlamento Europeo han llegado a solicitar por carta al secretario general de la OTAN y al presidente del Comité Militar de la Alianza Atlántica que insten al Ministerio de Defensa español a tomar en consideración diversas investigaciones y denuncias sobre la presencia de militares de reconocida ideología neonazi en estructuras que son competencia de la OTAN.
En España, un colectivo de militares demócratas denominado Ciudadanos de Uniforme, entregaron al Ministerio de Defensa un informe donde documentaban y alertaban de la presencia de neonazis en el Ejército español. Se trata de un dosier con datos, fotos y vínculos que muestran la existencia de un grupo, con carácter permanente y cohesionado ideológicamente, de neonazis que incluye militares en activo. Según los militares denunciantes, los hechos que se muestran con el informe y los documentos gráficos, podrían constituir diversas faltas o delitos de la legislación civil y militar, y enumeran todas las normas y leyes que entienden se están vulnerando.

Neonazi en la Escuela de Pilotos de la OTAN

El caso más destacado es el del capitán del Ejército del Aire A.M.J., durante años como jefe de Escuadrilla fue profesor de futuros oficiales del Ejército del Aire. Posteriormente fue condecorado y destinado a la base aérea de Los Llanos (Albacete), la sede del TLP (Tactical Leadership Programme), la escuela de excelencia para pilotos de la OTAN considerada el Top Gun de Europa. Allí fue ascendido a jefe de Inteligencia del Ala 14, la mejor unidad de caza y ataque de la Fuerza Aérea. Según reveló el diario Público, aunque los nombramientos internos en la unidad a la que un militar ha sido destinado no salen publicados, pudieron comprobar por diversas fuentes militares y documentales que el capitán neonazi ejerce actualmente esa Jefatura del Negociado de Inteligencia —ubicado en la zona de los pilotos—, como demuestra la correspondiente entrada del listado telefónico interno del Cestic (Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) del Ministerio de Defensa.
Los eurodiputados europeos recuerdan en su escrito al secretario general de la OTAN, que el citado capitán, como jefe del Núcleo S-2 (Información), tiene entre sus funciones decisiones sobre la seguridad del personal y de las instalaciones, llegando a poder tramitar las Habilitaciones Personales de Seguridad (HPS) que autorizan a militares a acceder a las instalaciones de la OTAN.
Es evidente que el Ejército español es diferente al resto de las Fuerzas Armadas que integran la OTAN, no debemos olvidar que España es el único país del mundo donde los militares fascistas quedaron al frente del Ejército regular tras la Segunda Guerra Mundial. Han pasado muchos años, pero parece que ningún gobierno se atreve a sanear un Ejército que todavía se asocia, entre la población española, a lo más reaccionario y ultraderechista de la sociedad española. La simbología y el homenaje a militares implicados en el bando fascista de la Guerra Civil española y su complicidad con el nazismo siguen todavía en los cuarteles.

Fusilar a 26 millones

Ya a finales del pasado año, salieron a la luz las conversaciones en un grupo de WhatsApp de una promoción de militares retirados, la XIX promoción de la Academia General del Aire, en las que anhelaban un golpe de Estado en España y no dudaban en plantear, si era necesario, el fusilamiento de 26 millones de españoles. Aunque la fiscalía española vio en esas declaraciones “manifestaciones contrarias a la Constitución” y “alusiones veladas a un pronunciamiento militar” terminó archivando el asunto por considerar que se hacían en un ámbito privado. En esas mismas fechas, también se filtró a la prensa un vídeo donde aparecían soldados haciendo el saludo nazi mientras cantan una canción de la División Azul en un cuartel del Ejército.
Se trata todo ello de acciones que violan las leyes españolas. Por ejemplo, la Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas que establece que entre las obligaciones del militar, se encuentran “el deber de acatamiento de la Constitución, el principio de igualdad, las reglas de comportamiento del militar y el deber de neutralidad política y sindical”. Por su parte, la Ley Orgánica 8/2014, de 4 de diciembre, de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas considera motivo de falta muy grave “la realización de actos irrespetuosos o la emisión pública de expresiones o manifestaciones contrarias al ordenamiento constitucional, a la Corona y a las demás instituciones y órganos constitucionalmente reconocidos, cuando sea grave o reiterado”.
Es por ello que el colectivo militar Ciudadanos de Uniforme ha exigido “investigaciones internas sobre la infiltración de miembros de grupos de odio y violentos y el estado de difusión de sus ideologías dentro de las Fuerzas Armadas españolas (…) y que se adopten las reformas legislativas y normativas necesarias para que en nuestras Fuerzas Armadas ni accedan ni puedan permanecer militares que pertenezcan a estos grupos de odio o que defiendan entre sus compañeros ideas y prácticas que constituyen verdaderos riesgos para el orden político y la paz social reconocidas en nuestra Constitución”.
El escrito de los eurodiputados de la Subcomisión de Seguridad y Defensa al secretario general de la OTAN parece mostrar la desesperación de quienes ya perciben que el Gobierno español no está dispuesto a tomar medidas y confían en que sean los altos cargos de la Alianza Atlántica quienes comprendan la gravedad de la situación y ejerzan presión sobre el Gobierno de España.
Quizá sea el momento en que tanto los ejércitos europeos como la OTAN comiencen a pensar en que tienen enemigos dentro, y armados, en lugar de buscarlos fuera de sus fronteras.
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