A pesar de que el Centro Democrático es el partido de Gobierno del presidente Iván Duque, la idea de la reforma tributaria que está a punto de presentarse en el Congreso parece no gustar a todos los miembros de esa colectividad de derecha.

Uno de los primeros en oponerse a esta reforma -que pretende recaudar 25 billones de pesos gravando el café, el azúcar, el chocolate, la gasolina y las pensiones entre otros -fue uno de los líderes de ese partido, Rafael Nieto Loaiza y quien espera ser candidato a la presidencia por esa colectividad en 2022.

Loaiza lanzó una mordaz crítica al presidente Duque por esta iniciativa. En su cuenta de Twitter publicó un video del mandatario cuando era candidato en 2018, en el que se le oye hablando de disminuir impuestos en el país y escribió: “estoy de acuerdo con Iván Duque, el candidato”.

En el video Duque dice que, “no hay espacio para subir más los impuestos en Colombia, son altos, son asfixiantes, son complejos y no están ayudando a la formalización. Entonces, ¿se pueden bajar impuestos? La respuesta es sí”.

Además, en esa época el candidato del Centro Democrático planteaba la necesidad de “eliminar los gastos innecesarios en el estado” y de hacer una reforma a la administración pública que permitiera generar ahorros permanentes del 5% por año durante el siguiente cuatrienio”.

“Hay que enfrentar la evasión de renta y de IVA que son más de 40 billones de pesos al año, apelando a la facturación electrónica y a otras tecnologías como también lo valida Fedesarrollo”, prometía el entonces candidato

Pero no es el único miembro del partido de gobierno que se ha opuesto a lo que Duque bautizó como “Transformación Social Solidaria”. Los congresistas del partido uribista no quieren ser recordados por un incremento de impuestos en plena crisis económica por la pandemia del covid-19.

En su momento el líder de esa colectividad y exsenador Álvaro Uribe Vélez dijo que se debe buscar una “reforma tributaria social y moderada y consensuada con mayorías” y empezar los recortes de gastos dentro del Estado empezando con la reducción del Congreso y reformar la JEP.

Lo anterior, “crea condiciones para tributaria moderada, que paguen los más pudientes, formalice la economía, proteja el medio ambiente, y soporte crédito social urgente”, sostuvo Uribe.

Además, dijo que no se debería gravar la canasta familiar e indicó “que paguen los más pudientes”, propuesta criticada, pues el uribismo se ha caracterizado por favorecer a los grandes grupos económicos del país.

Por su parte, el representante Gabriel Vallejo dijo que no apoyará “ninguna reforma tributaria que aumente impuestos” y sostuvo que lo que es necesario es la reducción del Estado.

Tenemos la obligación moral y ética con los colombianos de reducir el tamaño del Estado y lograr con determinación una verdadera austeridad, descentralización y transparencia en el gasto público.

El representante risaraldense fue más allá y apoyó las propuestas de reducir ministerios, acabar las altas consejerías, reducir los organismos de control, reducir las cortes a una sola y acabar con la JEP.

En ese mismo sentido, la senadora Paloma Valencia dijo que no está de acuerdo con un posible aumento de impuestos y se refirió a la necesidad de “reducir la nómina del Estado, congelar el crecimiento de los salarios, imponer impuesto solidario a todos los altos salarios del sector público y reducir contratistas y gastos innecesarios”.

La polémica senadora María Fernanda Cabal fue por la misma línea de sus copartidarios de reducir el tamaño del Estado. Cabal insiste en que se deben evitar más impuestos que le “sacan más plata del bolsillo de las familias colombianas”, según recogió El Espectador.

El Estado tiene que reducirse. La solución está en aliviar el bolsillo de los colombianos, no en ponerles más cargas tributarias que son confiscatorias.

Gabriel Santos, representante del Centro Democrático, ha sido otro de los duros críticos a la reforma de Duque y debido a su postura, muchos uribistas lo han criticado por supuestamente alejarse de las líneas de partido.

El mensaje es claro: el gobierno prefiere poner a los colombianos más pobres a pagar más caro el café y el chocolate que acabar con la burocracia injustificada de sus altas consejerías

El único que hasta el momento ha salido a defender la reforma de Duque es Ernesto Macías. El congresista dijo que no se debe hablar de la reforma sin un texto oficial del Gobierno.

“Ni es responsable crear un ambiente de pánico económico y político para incendiar el país, con fines electorales. Y es populismo puro exigir mayor gasto social sin nuevos recaudos”, señaló Macías.

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