En la guerra colombiana todo es susceptible de duda, pero parece ser que Jesús Santrich, ex cabecilla de las Farc y traidor del proceso de paz firmado con el Estado colombiano fue asesinado en Venezuela. Lo han dicho autoridades de ambos países y hasta las propias “dicidencias” de las Farc, un grupo de narcotraficantes residuo de la antigua guerrilla.

Lo que no queda claro es quién y por qué lo mataron. Las primeras versiones apuntan a que fue un combate entre grupos ilegales, pero poco a poco surgen nuevas teorías, algunas desde fuentes oficiales, que hablan de la implicación del gobierno colombiano en la muerte del delincuente.

Según un comunicado del grupo guerrillero, Santrich, de 53 años y cuyo nombre real era Seuxis Paucias Hernández Solarte, murió “en una emboscada ejecutada por comandos del ejército de Colombia el 17 de mayo”.

Diferentes medios colombianos manejan versiones diferentes: unos dicen que murió en un enfrentamiento con otro grupo de la disidencia de las FARC, otros que fue abatido por mercenarios y también se habla de que cayó en una operación del Ejército venezolano.

Los gobiernos de Colombia y Venezuela no habían confirmado inmediatamente el hecho ni las causas.

Santrich, excomandante de la guerrilla de las FARC y quien llegó a asumir como miembro oficial de la Cámara de Representantes del Congreso de Colombia tras la firma del acuerdo de paz de 2016, estaba buscado por Interpol.

Si la versión de la guerrilla es cierta, la muerte del delincuente podría ocasionar una nueva crisis diplomática para Colombia, similar a la del 2008 cuando Álvaro Uribe bombardeó e invadió territorio ecuatoriano para acabar con el canciller de las Farc, Raúl Reyes.

Sin embargo, es poco probable que el gobierno de Iván Duque y su mentor, el propio Uribe, pudiese ordenar un operativo de esas dimensiones y acabar con uno de sus principales propagandistas, toda vez que la supervivicencia de las Farc o sus disidencias es el salvavidas de Uribe en la política colombiana. Sin guerrilleros, la incómoda existencia de Uribe deja de ser necesaria. 

Según la ONG venezolana Fundaredes sus investigaciones dan cuenta de las actuaciones de paramilitares en la frontera colombovenezolana, y otras bandas como ‘Los Rastrojos’, ‘Los Urabeños’ y las guerrillas “que hoy son binacionales como el Eln, las Farc, el Epl y el ‘Frente Bolivariano de Liberación’”, que, dijo, están abrigados por Nicolás Maduro y Hugo Chávez en su momento.

Los únicos que sabían exactamente el lugar seguro de la presencia de los cabecillas tanto de las Farc como del Eln en Venezuela son quienes hoy ostentan el poder. Sin duda alguna hubo un acomodo, son 10 millones de dólares que estaba ofreciendo Estados Unidos así como los 3.000 millones de pesos que ofrecía por el terrorista el gobierno colombiano.

Desde que el otrora jefe del Bloque Caribe desertó del proceso de paz, la inteligencia colombiana ha asegurado que se vive tranquilamente en Venezuela bajo la protección de la dictadura de Nicolás Maduro y, según la versión de la ONG venezolana, sería alguien de ese entorno el que habría entregado las coordenadas de los sitios que frecuentaba ‘Santrich’ por “fricciones entre los actores”.