Las enérgicas lluvias que han provocado inundaciones desastrosas en varios países europeos son un nuevo aviso, y muy urgente, la urgencia de actuar contra el cambio climático.

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) Bélgica, Alemania, Luxemburgo y los Países Bajos han recibido precipitaciones equivalentes a dos meses de lluvia en dos días -el 14 y 15 de julio-, en un terreno que “ya estaba casi saturado”.

Los datos preliminares apuntan a más de un centenar de muertes confirmadas en Alemania y Bélgica y aún hay decenas de personas desaparecidas. Un diluvio totalmente devastador, que además de las vidas de personas se ha llevado por delante edificios, casas e infraestructuras, algo hasta ahora insólito en la Europa occidental, que sobrepasó la capacidad de las medidas de prevención implementadas por los países desarrollados afectados.

Peligrosos contrastes

En total disparidad con las condiciones húmedas, algunas zonas de Escandinavia continúan alcanzando temperaturas abrasadoras, mientras que las columnas de humo de Siberia afectan la calidad del aire en la línea de la fecha internacional en Alaska. El calor sin precedentes en el oeste de América del Norte también ha provocado incendios forestales catastróficos en las últimas semanas.

Un ejemplo es la ciudad de Kouvola Anjala, en el sur de Finlandia, que ha vivido 27 días consecutivos con temperaturas superiores a los 25°C.

La Organización Meteorológica Mundial, organismo de la ONU, considera muy preocupante el aumento de la temperatura del mar en las latitudes del norte altas, una muestra más del cambio climático, el golfo de Finlandia en el mar Báltico marcó un nivel récord de 26,6°C el 14 de julio, lo que lo convierte en el agua más cálida documentada desde que comenzaron los registros hace unos veinte años.

Estas olas de calor sin precedentes, estas inundaciones y otros eventos extremos que está viviendo el hemisferio norte muestran un patrón meteorológico muy poco habitual, según  la OMM, que recuerda que se ha documentado que el cambio climático, causado por las emisiones de gases de efecto invernadero, está conectado con estos fenómenos.

La ola de calor que batió récords en algunas zonas de Estados Unidos y Canadá a finales de junio habría sido prácticamente imposible sin la influencia del cambio climático. Según los datos de que dispone la OMM, el cambio climático hizo que esa ola de calor fuera al menos 150 veces más probable que en circunstancias normales, si la acción del hombre no hubiera alterado la atmósfera.

 

COP26, ultima llamada

En noviembre se celebrará ña conferencia climática COP26 en Glasgow, Escocia, una nueva oportunidad para tomar medidas de acción reales de forma conjunta para todo el planeta, esperemos que no se queden en papel (no estamos haciendo lo suficiente para mantenernos dentro de los objetivos del Acuerdo de París) y sean una realidad de actuaciones contra estos escenarios de cambio climático, de momento en este año se augura que veremos más eventos extremos, en particular calor extremo.

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