Escasez de todo
Llevamos muchísimo tiempo hablando de la escasez de chips y que cada vez son más los componentes pasivos los que comienzan a escasear mientras que las tierras raras que se emplean suben de precio, pero este parece que todo esto es sólo la punta del iceberg, y es que se indica que China está comenzando a sufrir las primeras consecuencias de una crisis energética que ya está afectado al país y que van a ejercer aún más presión a las cadenas de suministro globales y generar escasez de “todo“.
Para cumplir con la cantidad de emisiones de CO2 y evitar un precio al alza del consumo energético, Pekín ha comenzado a racionar el consumo de electricidad, y esto ha comenzado a afectar a su industria, lo que significa que todo el mundo sentirá las consecuencias en las próximas semanas, ya que se habla de una escasez de “todo”, desde tecnología hasta juguetes, ropa o alimentación.
Como casos concretos, se indica que las fundiciones de aluminio, afectadas por el aumento de los precios de los materiales, hasta los productores textiles o compañías que procesan la soja han tenido que frenar su actividad e incluso parar sus operaciones por completo.
A nivel doméstico, en la provincia de Guandong, al sur de China, ya se ha pedido a sus habitantes que aprovechen la luz natural al máximo y que hagan uso de los aires acondicionados sólo si es estrictamente necesario. A esto se le suma que el precio del gas natural se ha incrementado notablemente debido a la escasez existente, al igual que el precio del carbón, por lo que también se encarece el precio de la luz.
Con esta limitación se busca que los precios no sigan subiendo, al igual que la contaminación, a cambio de reducir el margen de crecimiento previsto para el país a un 7,7% anual respecto al inicialmente esperado 8,2% respecto al 2020.