El presidente de Bolivia, Luis Arce, reiteró su intención de que el Estado incentive la industrialización de la hoja de coca, un producto tradicional en el país. Arce destacó que los alcaloides de la coca tienen propiedades útiles para la medicina bucal y recordó que por eso en los pueblos andinos “no sufrían afecciones dentales”.
Mascar hojas de coca es una tradición ancestral en la región andina de Sudamérica, donde los habitantes utilizaban la planta no solo como un estimulante sino también por sus cualidades medicinales. Una de esas propiedades podría ser, en la actualidad, la clave para el desarrollo de una nueva industria estatal en Bolivia.
Durante el Día Nacional del Acullico —como se conoce a la costumbre de mascar hojas de coca— el presidente de Bolivia, Luis Arce, oficializó el interés del Estado boliviano por fortalecer la industrialización de la hoja de coca, apostando por uno de sus posibles usos: el cuidado de los dientes.
En efecto, Arce adelantó que el Ministerio de Desarrollo Productivo de Bolivia ya está trabajando en un proyecto estatal para industrializar la hoja de coca con el objetivo de fabricar pasta dental a partir de la planta.
Arce destacó que 13 de los 14 alcaloides que incluye la hoja de coca pueden ser industrializados con diferentes usos, que se destacan principalmente por sus eventuales beneficios medicinales. Uno de ellos es, precisamente, el combate a la caries.
El presidente remarcó que en los pueblos originarios de la región andina “no había dentistas” y que, sin embargo, los pobladores “no sufrían de afecciones dentales”, ya que uno de los alcaloides tiene un efecto de protección contra la caries.
No es la primera vez que Arce insiste en la necesidad de desarrollar la industria de la coca en Bolivia. Ya lo había hecho con fuerza en 2014, cuando era ministro de Economía del Gobierno de Evo Morales (2006-2019). Ya entonces, el ahora presidente boliviano recordaba que ya hubo emprendimientos privados que produjeron pasta dental a partir de coca en Bolivia pero fracasaron debido a que las políticas de reducción del cultivo de coca dejaron a la industria sin materia prima.
En ese sentido, el presidente boliviano enfatizó su rechazo a las campañas de desprestigio contra la hoja de coca y aseguró que su uso se está generalizando entre las familias bolivianas, precisamente por sus propiedades medicinales.