Los errores de la Registraduría colombiana en el conteo de votos de las pasadas elecciones parlamentarias crearon un caos electoral que no se veía desde hace muchos años. Como consecuencia, algunos sectores políticos han insinuado que no reconocerán los resultados. Este es el caso del expresidente Álvaro Uribe Vélez y su partido el Centro Democrático, que perdió una curul y vio cómo el  Pacto Histórico se consolidó como el gran ganador de las legislativas.

De acuerdo con el expresidente, la derrota de su partido no tiene que ver con el desgaste de su imagen, como muchos vienen señalando,  sino con un supuesto fraude. Desde su cuenta de Twitter argumentó que los formularios E-14 están “llenos de tachones, enmendaduras y firmas que no coinciden”. A su vez, llamó la atención sobre “la abrumadora votación del petrismo en zonas de narcotráfico”. 

Este pronunciamiento se dio tras los cambios registrados entre el preconteo y el primer escrutinio. Desde entonces, desde la misma red social, Uribe ha compartido denuncias sobre un supuesto fraude. Una de ellas, por ejemplo, señala que un “elector” votó en Miami por David Barguil, pero en el E-14 de esa mesa el candidato apareció con “cero votos”.

A su voz se sumó la del expresidente Andrés Pastrana, quien cuestionó las cifras dadas por las entidades encargadas, luego de que se conociera que el Partido Conservador perdería una curul para el Senado. También por Twitter, Pastrana acusó al registrador, Alexánder Vega, y al Pacto Histórico, coalición en cabeza de Gustavo Petro.

“Las cifras oficiales del registrador apestan a fraude a favor del Pacto Histórico. El gobierno debe contratar, con visto bueno de los actores de la elección, dos firmas internacionales independientes para el análisis forense de los procesos de la Registraduría el domingo pasado”, indicó.

Pastrana, que gobernó el país en el periodo 1998-2002 y que participó de las fiestas del pedófilo Jeffrey Epstein, también hizo referencia a una tutela en la que, según dice, le solicitó al registrador “aclarar su relación personal con Indra”, multinacional española encargada del escrutinio a nivel nacional, que diseñó el software para el conteo de votos. “El registrador ha mantenido obstinado y sospechoso silencio ante el derecho de petición en que le solicitó aclarar su relación personal con Indra, empresa española dominada por el gobierno del Partido Socialista y Podemos”, agregó.

Un revolcón político

La narrativa de los exmandatarios derechistas no caló muy bien en gran parte del mundo de la política y fue calificada de “antidemocrática” e “inconstitucional”. 

Uno de los primeros en referirse al asunto fue el congresista electo por el Pacto Histórico Iván Cepeda Castro, quien señaló que, ante su “estruendosa derrota”, los expresidentes están promoviendo “el quiebre institucional para desconocer el resultado en las urnas”.

Juan Manuel Galán, excandidato presidencial por el Nuevo Liberalismo, también hizo uso de sus redes sociales para rechazar las afirmaciones de los líderes políticos. A su parecer, no hay “nada más peligroso para la legitimidad de la democracia que afirmar, como lo hacen los expresidentes Uribe y Pastrana, que hubo fraude electoral”. A su vez, llamó la atención sobre la participación del presidente Iván Duque en las presidenciales, asegurando que “lo más preocupante es que el presidente haya roto la neutralidad tomando partido por el candidato Federico Gutiérrez”. 

El exministro del Interior Juan Fernando Cristo, por su parte, los calificó de “malos perdedores”, al desconocer las elecciones que fueron “convocadas por su gobierno” y organizadas “por el registrador que ayudaron a elegir”. Cristo también hizo énfasis en que era insólito dicho desconocimiento, cuando los exmandatarios habían sido elegidos previamente mediante el voto popular.

El senador Jorge Enrique Robledo, en un video, aseguró que fue evidente el “mal diseño de los tarjetones”, pero que lo más grave “era la actitud irresponsable de los expresidentes Pastrana y Uribe de desconocer las elecciones (…) simplemente porque les fue mal, no les gustó el resultado”.

Poner en duda las elecciones, la nueva estrategia

Este lunes, el registrador volvió a referirse a las denuncias y anunció que se hará un recuento total de los votos para “dar transparencia al proceso electoral”, pues, según dijo, se identificaron precisamente “formularios E-14 que se diligenciaron de manera irregular, en contravía con las instrucciones impartidas a los jurados de votación durante las capacitaciones, con la intención de afectar el proceso electoral”.

Como era de esperarse, la decisión ya ha generado reacciones. Gustavo Petro, por ejemplo, dijo que “en este momento no hay cadena de custodia transparente sobre los votos ya escrutados”, por lo que aseguró que suspenderá su presencia “en debates electorales hasta que se garantice la transparencia del voto”.

No es un secreto que la Registraduría no dio las garantías necesarias a la hora de llevar a cabo las elecciones: se denunciaron irregularidades, desorganización y mal diseño de los formularios.

No obstante, recurrir a la narrativa del fraude y del desconocimiento de los resultados pone en peligro la democracia y hace crecer aún más la polarización que viene dominando el país desde hace ya varios años.

Los pasos que están dando los expresidentes hacen que sea posible que Colombia viva en mayo lo que sucedió en Estados Unidos en las últimas elecciones, cuando Donald Trump señaló que hubo un fraude, se negó a aceptar los resultados y emprendió una batalla legal por el conteo de votos en algunos estados. Situación que generó una crisis de desconfianza y casi sumerge al país en una crisis política.