La visita de Lula Da Silva a Ciudad de México en los primeros días de marzo dejó como resultado el esbozo de un plan que se mantiene presente en las comunicaciones entre el favorito para ser el próximo presidente de Brasil y Andrés Manuel López Obrador. Se trata de realizar un nuevo bloque comercial con acento en México y Brasil y que invite además a la administración de Joe Biden.

En esa gira de Lula también se conversó sobre potenciar la CELAC, alinear prioridades en el G-20 y unificar una agenda regional.

En la conversación de cinco horas que tuvieron Lula y López Obrador en Palacio Nacional, en la cual el brasilero volvió a demostrar su predilección por la comida oaxaqueña, se dijo que un error histórico de la dirigencia política fue entender a Brasil y a México como rivales por el liderazgo latinoamericano cuando en realidad sus economías son complementarias y, unidas, pueden lograr una buena cohesión con América del Norte, fundamentalmente Estados Unidos.

Lo notable del diálogo fue que López Obrador y Lula no estuvieron demasiado lejanos en sus preceptos a esa idea de gran integración regional que formulaba George W. Bush denominada “ALCA”. La integración de economías de alto valor agregado con super productores de commodities. Como señaló Lula en el encuentro en Palacio Nacional, en ese mundo de inicios del siglo XXI era más fácil rechazar dicho esquema gracias al boom de las materias primas. “Los precios internacionales me nublaron ante varias decisiones, no lo entendí siendo presidente, sino cuando estuve preso”, deslizó.

El plan ya ha sido conversado informalmente con una persona clave del entorno de Biden: la embajadora de EU en Madrid, Julissa Reynoso, que es cercana tanto a los entornos de Lula como de AMLO. Fue embajadora en Uruguay y tiene una relación de amistad con la Primera Dama, Jill Biden.

Este formato, que contempla a la Argentina, aunque con ciertos recaudos por su fragilidad macroeconómica y la incertidumbre sobre el rumbo del acuerdo con el FMI, también viene acompañado de un correlato político. Lula y López Obrador le quieren proponer a Biden sumar a Brasil a un esquema como el del T-MEC a cambio de dos asuntos concretos: remover a Luis Almagro de la OEA y flexibilizar las sanciones que pesan sobre Cuba.

Sobre este segundo asunto se conversará en mayo en La Habana cuando López Obrador visite a Miguel Díaz Canel. Es un frente complejo porque Biden no ha moderado casi ninguna de las medidas más duras impuestas contra la isla en la administración de Donald Trump.

En cuanto a la OEA también presenta una dificultad por los nexos de Almagro con los demócratas y por el hecho de que tiene mandato hasta 2025. En las conversaciones entre Lula y López Obrador habría consonancia en proponer a un mexicano como reemplazo de Almagro, lo cual vuelca las miradas hacia el canciller Marcelo Ebrard, que tendría a su vez una salida digna de su participación en la sucesión presidencial.