“La leggenda del santo bevitore” (La leyenda del santo bebedor), de Ermanno Olmi (1988), sobre un relato del escritor Joseph Roth, combina una de las principales pesadillas de Kafka (la imposibilidad del cumplimiento de un objetivo muy deseado y que parece asequible y normal) con el catolicismo. Uno puede encontrar allí a un Kafka católico, donde Thérèse de Lisieux, también conocida como Santa Teresita del Niño Jesús, reemplaza al Castillo que el agrimensor Jose K. quiere alcanzar sin conseguirlo. O recuerda a la Ley, del breve relato “Ante la Ley”, donde un campesino quiere llegar a ella y nunca lo logra.
O mejor, el marco de la historia de “La leggenda del santo bevitore” es kafkiano; no así los personajes. Esto vale aunque el texto en que se basa la película de Olmi no lo haya escrito Kafka, lo haya escrito Roth.