La filtración de presuntos documentos secretos estadounidenses que se hizo pública la semana pasada, sería uno de los mayores escándalos de espionaje de los últimos años, según la prensa de la potencia norteamericana. La mayor parte del material se relaciona, de forma directa o indirecta, con la invasión rusa a Ucrania, revelando datos sobre la entrega de ayuda militar de Occidente a Kiev, el supuesto mal estado de las defensas aéreas ucranianas y la fuerza numérica de las tropas en el frente.

Fuentes de CNN en Kiev aseguran que el ejército ucraniano debió cambiar algunos de sus planes militares debido a la filtración, aunque las autoridades en Ucrania lo niegan. Washington, por su parte, lleva a cabo una investigación criminal, porque lo ocurrido podría significar “un gran riesgo” para la seguridad de Estados Unidos.

¿Se dañará la contraofensiva ucraniana?

El asesor de la Oficina Presidencial de Ucrania, Mijailo Podolyak, aseguró a la agencia Reuters que ningún plan estratégico ha cambiado, pero “los escenarios táctico-operativos se revisan constantemente, de acuerdo con evaluaciones de la situación en el campo de batalla”. Poco después escribió en Twitter: “Necesitamos pensar menos en ‘filtraciones’ y más en armas de largo alcance, para terminar esta guerra y confrontar a la Federación Rusa con la realidad”.

Los expertos consultados por DW dudan de que los documentos vayan a influir en la contraofensiva. Oleg Katkow, redactor jefe de la revista ucraniana Defense Express, afirma que la filtración no ofrece nada relevante. “El contenido de los archivos no parece en realidad información clasificada, sino más bien el de un ‘folleto de análisis’ para personas que solo tienen una vaga idea de lo que ocurre. Los documentos realmente secretos no circulan ni siquiera en las oficinas de las agencias de seguridad“, explica.

Un soldado ucraniano de pie frente a un vehículo de infantería Marder.Entre los datos filtrados hay cifras sobre la entrega de armas de Occidente a Ucrania.

Roman Switan, experto militar ucraniano, también señala que parte de la información filtrada ya era de dominio público y, por ello, no tiene cómo afectar los planes de Kiev. Él cree que los archivos fueron marcados como “secretos” pese a que no se trataba de información clasificada. Una filtración así “no genera problema alguno”, afirma.

Sospechoso detenido

El jueves 13 de abril, las autoridades estadounidenses detuvieron a un empleado de la Fuerza Aérea de la Guardia Nacional, identificado como Jack T., tras una semana de indagaciones. El fiscal general de Estados Unidos, Merrick Garland, dijo que T. fue arrestado “en relación con una investigación sobre la presunta sustracción, retención y transmisión no autorizadas de información clasificada de defensa nacional”.

La Guardia Nacional reveló que el sospechoso se enlistó en septiembre de 2019 y es especialista en tecnologías de la información y en comunicaciones. El diario The New York Times aseguró que la “evidencia digital” mostró a T. como el líder de un grupo de chat privado en la red Discord, llamado Thug Shaker Central.

T. dijo a los otros 23 miembros del grupo, entre ellos rusos y ucranianos, que pasaba parte del día “dentro de una instalación segura que prohibía los teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos”. Poco después empezó a compartirles fotos de los archivos, pidiéndoles que no los compartieran con nadie más.

Katkow, que habló con DW antes de conocerse la detención de T., señaló que el problema con estas filtraciones es que realmente nunca puede verificarse la fuente ni la información, y por lo tanto no es descartable que se trate de una campaña de desinformación masiva que involucre a países socios de Ucrania para confundir a los militares rusos. Pese a ello, no cree que en Rusia la filtración se tome como algo serio. En su opinión, la inteligencia rusa tiene mejores canales para recopilar datos.