La segunda sesión del Foro Permanente de Afrodescendientes de las Naciones Unidas se celebró recientemente en Nueva York con la presencia de más de 5.000 delegados gubernamentales y de las organizaciones del movimiento social transnacional afrodescendiente. Diferentes organizaciones afrolatinoamericanas también estuvieron presentes visibilizando los problemas que afectan a la población afrodescendiente en la región, presentando propuestas y aportando soluciones.

La cita fue importante porque allí convergió la afrodescendencia en movimiento. Se trata de una expresión civilizatoria con profundas raíces culturales heredadas de más de 1.200 pueblos étnicos africanos. En el continente americano, desde Alaska hasta la Patagonia, y en todas las naciones del Caribe, la afrodescendencia cuenta con más de 200 millones de personas. Somos una comunidad transnacional étnica que se originó a partir del comercio de esclavizados africanos.

La afrodescendencia de las Américas se autodetermina como pueblo, en el mismo sentido que lo hace el derecho internacional para los “pueblos indígenas y tribales”, según el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esta condición, de acuerdo con la Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, los constituye en sujetos de derechos colectivos, los mismos que son reconocidos por varias legislaciones nacionales y están señalados en la Recomendación General 34 del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) de 2011.

Propuestas latinoamericanas en el Foro Permanente Afrodescendiente

La Articulación Latinoamericana por el Decenio Afrodescendiente (ALDA) celebra que la segunda sesión del Foro Permanente Afrodescendiente trate como tema general la “realización de un sueño: la Declaración de Derechos de la Naciones Unidas sobre la promoción, protección y pleno respeto de los derechos humanos de las personas de ascendencia africana”. Sobre ello recomendamos la necesidad de una orientación conceptual, política y jurídica acerca de los derechos de los afrodescendientes, teniendo en cuenta las jurisprudencias, los reconocimientos legales alcanzados en los países de América Latina y el Caribe, además de la necesidad de reconocer el carácter de autodeterminación que, partiendo de la sociedad civil afrodescendiente, se define.

En relación con la justicia reparadora global por la esclavitud, creemos que puede ser un camino que fortalezca el carácter de autodeterminación y autonomía de los afrodescendientes. En consecuencia, sus derechos colectivos como pueblo, especialmente el derecho al desarrollo y al goce total de los progresos científicos y tecnológicos. Las reparaciones en algunos casos debe ser material, es decir, un compromiso de la comunidad internacional por garantizar los derechos económicos, sociales, culturales y tecnológicos que Occidente ha negado sistemáticamente a la afrodescendencia.

En relación con el panafricanismo, consideramos fundamental fortalecer la solidaridad entre los pueblos y naciones afrodiaspóricos mediante acciones como la promoción de la diplomacia entre los Estados, propiciando la apertura de sedes y misiones entre los países africanos y los latinoamericanos; el impulso de la economía social, solidaria y comunitaria entre los pueblos y comunidades africanas y afrodescendientes de América Latina; la creación de políticas de intercambio educativo, especialmente aquellas relacionadas con la educación superior, incluyendo la creación de una universidad de hermandad entre los pueblos africanos y afrodescendientes; la realización del proyecto de la sexta región de la Unión Africana, generando medidas de institucionalización de la ciudadanía universal afrodiaspórica, lo que comprometería a los países africanos y latinoamericanos a reconocer la múltiple nacionalidad a quienes lo deseen.

Respecto a la migración transnacional y al aumento de migrantes africanos y afrodescendientes en América Latina y el Caribe, hacemos un llamado a los Estados nacionales a respetar los acuerdos migratorios ya establecidos; condenar la mirada racializada a la migración; desarrollar medidas de protección para las mujeres, niños, ancianos y migrantes vulnerables. Consideramos que la migración debe ser vista como un derecho humano, y que es necesario denunciar la antinmigración y el racismo estructural que atentan contra la calidad de la democracia y ponen en cuestión el carácter civilizatorio de Occidente.

A su vez, consideramos fundamental recopilar datos para reconocer el racismo sistémico y estructural. Creemos que la visibilidad estadística es un mecanismo efectivo no solo para el diagnóstico situacional, sino también para la orientación de políticas públicas, planes de desarrollo y medidas eficaces para garantizar derechos.

Es necesario tomar medidas en materia de salud, bienestar y trauma intergeneracional. Factores como la precariedad en la infraestructura sanitaria, el mínimo acceso al sistema de salud y la ausencia total de hospitales adecuados en los territorios afrodescendientes de América Latina evidencian las profundas desigualdades que marcan el día a día de esta población. Por ello, hacemos un llamado a los Gobiernos para que, como un acto de reparación, doten de infraestructura sanitaria y de hospitales a las comunidades afrodescendientes; mejoren los mecanismos, técnicas y saberes ancestrales en torno a las prácticas de salud afrodescendiente; impulsen políticas públicas efectivas para que las prácticas de partería ancestral y el cuidado cultural de los más vulnerables sea prioridad de política de salud.

En la misma medida, creemos que es necesario rechazar experimentos científicos que, sin autorización y con una enorme carga de prejuicio racial, las instituciones de salud ejercen muchas veces contra las comunidades. Y, finalmente, se deben crear estrategias para preservar los territorios ancestrales de las comunidades afrodescendientes, como base de los conocimientos ancestrales de salud y curación.

John Antón Sánchez
Profesor del Instituto de Altos Estudios Nacionales – IAEN (Ecuador). Doctor en Ciencias Sociales por FLACSO-Ecuador. Sus áreas de investigación son plurinacionalidad, raza y etnia, discriminación y desigualdades.